noviembre 03, 2008

Un PAN... ¿sin Mérida?

Muy probablemente el destino de la alcaldía de Mérida se decidirá en las elecciones federales. Sí, el domingo 5 de julio de 2009, no hasta mayo de 2010.
El motivo parte de comentarios ya expuestos sobre las circunstancias políticas que nos rodean y de que, como nunca había ocurrido en la historia moderna, la selección de los candidatos a la Presidencia Municipal dependerá del escenario que se montará en los próximos meses y de los votos que cosechen los aspirantes a la Cámara de Diputados en julio próximo.
Estamos, en el análisis político, ante un final predecible pero cuyo trayecto oculta puentes, minas y pantanos que merecen revisarse.
Hoy veamos el caso del PAN, que gobierna la capital yucateca desde 1991 y que además del lógico desgaste que representa un ejercicio prolongado del poder, se enfrenta a un cuantioso voto juvenil, sin las motivaciones históricas que apenas hace unos años atraían miles de votos.
Aunque cada uno de estos dos elementos son causa suficiente para pronosticar una dura batalla, creemos que los panistas tienen además que transitar por tres peligrosas rutas que pasan por 2009 y terminan en 2010:
Lo que antes era un sí automático a cualquiera que le ofrecieran la candidatura a la alcaldía, ahora probablemente merecerá como respuesta el silencio, la prudente espera y una amplia evaluación.
Al nuevo alto riesgo de perder hay que sumarle el reto que implicará obtener los recursos para hacer frente a una campaña muy competida y de la que intentarán mantenerse distantes patrocinadores que antes no dudaban en participar.
¿O creen que no invitan a la “prudencia” las sombras del gobierno estatal y del gigante priista que seguramente resurgirá en los comicios federales?
Como disfraz a su temor o por razones justificables, los grupos que aplauden la eficiencia administrativa y otras cualidades de algunas comunas panistas ya no descartan a priori la alternancia como una herramienta para hacerse notar en una sociedad urbana enferma que requiere de cirugías mayores.
¿Quién será el candidato que postule el PAN en esas circunstancias? ¿Verdad que la decisión dependerá mucho de lo que ocurra o deje de ocurrir en los sótanos de las inminentes elecciones federales de 2009?
La unidad partidista que fácilmente y hasta por conveniencia se podría lograr en las elecciones federales, estará sometida a una dura prueba en 2010, cuando los panistas tendrán que resolver no seis o siete sino 106 problemas municipales y otorgar más de 15 pasaportes para el Congreso.
Los dos grupos que se disputan el PAN yucateco —por un lado Patricio Patrón Laviada, Beatriz Zavala Peniche y las directivas formales, y por el otro Luis Correa Mena con la poca o mucha fuerza que tenga en la comuna meridana y entre la disidencia panista en general— se verán de nuevo las caras, ya sin maquillaje, cuando se comiencen a seleccionar nombres y apellidos para puestos, sueldos y demás “prestaciones” locales.
Eso complicará la decisión de más de un precandidato, sobre todo en el caso de Mérida. No cualquiera dirá yo quiero, puedo y me arriesgo... Y luego faltará ver si el que lo diga es realmente el más indicado para lograr el objetivo.
Cómo medir el alcance de la abstención será otra tarea difícil. Contra lo que ocurría, por muy elevada que sea la de 2009 no necesariamente será muy distinta a la de 2010.Hay elementos que invitan a pensar que las cifras observadas hace unos días en Coahuila (más del 60% de abstención y miles y miles de votos deliberadamente nulos) pueden reproducirse en otros sitios de la República.
Siempre es riesgoso comparar la elección de unos cuantos legisladores con la que involucra a muchos como son las municipales, pero en Yucatán habrá barajas que antes no entraban a la jugada.
En 2010 el PAN cosecharía cualquier castigo directo en cada población yucateca y resentiría plenamente los efectos de las campañas formal y encubierta de todos sus adversarios. Además, junto a lo que ocurra el próximo año en todo el país, ahí estará el lastre que representa perder los seis comicios celebrados en 2008. Todos, sin excepción. En Baja California Sur, Quintana Roo, Nayarit, Guerrero, Coahuila y la próxima semana en Hidalgo.
Con récord nacional de participación electoral, el comportamiento de los yucatecos no se espera tan espectacular en 2009 ni unos meses después en los comicios estatales.
A estas alturas, el panorama del PAN se ve complicado para conseguir una nueva reelección en la Comuna meridana. Cuantificar su voto “duro” y al mismo tiempo evaluar el alcance de miles de jóvenes que hoy pueden mandar en las urnas son también operaciones a las que deberá enfrentarse a la hora de decidir quién debe ser el candidato(a) que librará la madre de todas las batallas ante el grupo priista que comanda la gobernadora Ivonne Ortega Pacheco y recibirá el respaldo de toda la caballería del PRI que ve en la reconquista de Mérida una escala importante en su camino a Los Pinos.
No en balde muchos se preguntan: ¿Qué sería del PAN en Yucatán sin la comuna de Mérida?
Aunque tendrá la oportunidad de medir y entrenar fuerzas en 2009, creemos que el panismo yucateco terminará enfrentándose a un panorama muy difícil y rascándose con sus propias uñas en 2010, pues el comodín que representaría un sorpresivo golpe de timón con una candidatura ciudadana difícilmente se produzca. De uno y otro lado parece clausurada esa valiosa puerta que antes permanecía abierta... pero también casi siempre desdeñada.
Cascabel.— Como están las cosas, ojalá existiera Santa Clos.

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