octubre 19, 2008

La tormenta política perfecta

En Yucatán nos aproximamos a un fin de año político muy distinto a los que vivimos en por lo menos el último decenio.Si hay que definir sin muchos preámbulos el panorama podríamos decir que una intoxicación nos está robando la esperanza democrática.El rápido descarte de opciones, la ausencia de auténticos liderazgos emergentes y la mercantilización de la política nos tiene aturdidos o encandilados.No hay duda de que en Yucatán hemos vivido un cambio de centro de poder. Y no necesariamente para mejorar.El gran problema radica en que la trivialización que envuelve la actuación oficial de la nueva ola priista tiene en la saturación social a su mejor aliado. El hasta hoy indiscutible éxito de una “chava buena onda” que gobierna para lucirse es producto de otras muchas cosas, además de los méritos que quieran atribuirle a Ivonne Ortega Pacheco y su grupo.Hoy el yucateco está saturado de tanta “grilla” y, con tal de creer que está escapando de su laberinto, parece capaz no sólo de cerrar ojos, boca y oídos y aceptar experimentos incluso locuaces, sino también de olvidar recetas de probado éxito en la colocación de la sociedad y el ciudadano como auténticos ejes de la vida política y democrática.No hay que ser catastrofistas para llegar a esa conclusión. Basta ser realista y echar una mirada a las barajas que podría usar la oposición en las próximas elecciones federales de 2009 y locales de 2010 para pronosticar dos tormentas:La primera, relacionada con la entronización de la burocracia partidista en la escala electoral. Pese a que en recientísimas alternancias rechazamos proyectos de uno (PRI) y otro color (PAN), beneficiarios de esas mismas élites rechazadas parece que seguirán monopolizando candidaturas y decisiones.Y la segunda, vinculada con la consolidación del grupo que hoy se aprovecha de la docilidad y el repunte de casi todo lo que huele a priismo. Y hasta ahora, pese a las luces de esperanza que se divisaban a mediados de 2007, esta nueva camada carece de tantas cosas, pero también tiene una suerte endiablada.Las calificamos de tormentas porque no dejan ver nada bueno. Además, el entorno es propicio para que nos golpeen como huracanes. Cansados de advertencias, preparativos y simulacros, los elementos que deberían ayudar a prevenir no actúan como antaño; la información sobre las consecuencias es polvo frente a las rocas que forman las imágenes de fantasía y el espectáculo lleno de espejos y humo.Tomemos como ejemplo la auténtica borrachera oficial que vivió Yucatán a raíz del show de Plácido Domingo en Chichén Itzá la noche del sábado 4 de octubre pasado. Hagamos cuentas con todo el tiempo, dinero, esfuerzo, atención y espacio que le dedicaron y seguramente el balance socioeconómico será muy preocupante.El lamentable triunfo de la frivolidad oficial es apabullante.Basta observar qué tipo de bienvenida se le dio al cantante. Las crónicas hablan de todo o casi todo un gabinete haciendo valla en un aeropuerto en desuso, pero pomposamente reinaugurado.¿Qué habrá pensado el artista y su equipo al observar tal despliegue y tanto derroche? ¿Estamos en Yucatán o aterrizamos en Disney World? ¿Y toda esta gente no tendrá nada mejor que hacer en un estado con tantas necesidades? ¿La realidad social permite que un jueves, un viernes y un sábado tantos y tanto le dieran a un espectáculo la connotación de casi casi estar en los umbrales del paraíso terrenal?Precisemos, por aquello delos mal pensados, que no estamos contra un espectáculoturístico-cultural como elde Chichén. El asunto está en saber darle a cada cosa su lugar y en el manejo sociopolítico que permita mantenernos adormilados cívicamente.Como sociedad debemos ver con suma preocupación cualquier estilo de gobernar —por muy jacarandoso que parezca— que distorsione las prioridades que imponen nuestro subdesarrollo y la inequidad de oportunidades en que vivimos.Por racimos aparecen en la historia los gobernantes que rodeados de aplaudidores y festejos cayeron por olvidar que, irremediablemente, verdad sólo hay una.Cuando un gobernante no tiene claro qué es el servicio público y cómo debe funcionar un gobierno, se cae en la tentación de adueñarse del poder recurriendo a cualquier cosa y justificando incluso lo injustificable.Y si a eso le sumamos que las alternativas resultan igual de preocupantes, entonces tendremos que reconocer que si no hacemos algo estamos muy cerca de empezar a sentir los efectos de lo que sería una tormenta política perfecta.Nadie en su sano juicio pide reacciones desproporcionadas sino cuando menos cobrar conciencia del terreno que pisamos y los espacios que estamos entregando. Es de sentido común localizar cuanto antes contrapesos y estimular las manifestaciones que inviten a no olvidar las referencias generales que debe observar un buen gobierno.El silencio ante los excesos, la complicidad interesada o con altas dosis de cobardía, y el conformismo que alienta el dejar ser y dejar pasar, mientras no me arrollen, son tan censurables como la actuación de los gobernantes que cohabitan con la mercadotecnia olvidando que en el despeñadero los espejos y antifaces también terminan siendo añicos.Sí, nos aproximamos a un fin de año muy distinto a los últimos en materia política.La primera gran diferencia es que carecemos de la variedad de barajas y opciones que teníamos en el panorama electoral.La segunda es el tornado de la resignación que parece envolver a muchos y permite que la mediocridad parezca lo que no es y pueda incluso aspirar a más.Otra, la tercera, es la indiferencia con que actúa el gobierno ante los evidentes descalabros que sufre su congruencia en varios importantes campos.La cuarta es el ambiente de temor que siembra la inseguridad y que irrumpe como un nuevo elemento electoral. Contamina y envenena tanto que da miedo imaginar hasta dónde puede llegar esta sombra.Para no extendernos mucho, limitemos a cinco las diferencias. La última sería la crisis económica que se ensañará con los que menos tienen y menos reciben. Ante el desempleo que se agudizará con el freno en la emigración, la misma recesión y la falta de capacidad y formación académica se requiere de un perfil de gobernante que parece estamos lejos de encontrar.No es la primera vez que lo exponemos: reconocer dónde estamos, con quién estamos y qué necesitamos es un buen primer paso para enfrentar la vida.CascabelHay tantos vacíos, inconsistencias, peligros, escondites, incongruencias y variables en los planes del tren bala, que guardar silencio será un pecado mortal.— Mérida, Yucatán.

Luz y sombra, voto y canto y Bamba Linda

Los hombres-noticia de la semana, la agenda de algunos diputados y los personajes de Catón integran este Trío: Guardianes Son trece yucatecos nuestro primer personaje.

El martes recibieron, uno de manera póstuma, el primer premio “Angel Guardián” que se entrega por “ayudar al prójimo sin esperar ningún reconocimiento”.
Los trece son modelos a seguir en momentos donde parece que no hay faros en la tormenta. Lucía, Ana, Míriam, Elsy, Nancy, Gabriela, Norma, Guadalupe, Gabriela, José, Margarita, Merli y Carlos (+) son tan distintos a nuestros gobernantes y políticos que ojalá algún día sus esfuerzos reciban la atención que inmerecidamente monopolizan muchos malos ejemplos para la juventud.Carlos Pacheco Herrera también merece estar en esta lista semanal. Es el director del temido C 4 (Centro de Control, Cómputo y Comando) de las policías en Yucatán y saberlo es una revelación, pues el misterio es una de las características de ese sitio.
El domingo supimos de él, al informarse de una junta con 30 alcaldes priistas cerca de Tixkokob. Catalogado de centro de espionaje o incubadora de la “inteligencia” policíaca, del C 4 sólo se sabía formalmente que es una fortaleza inexpugnable.Alberto Marrero Lugo completa el trío. Cazarrecompensas, dizque agente de la DEA, santero, refugiado cubano... Dicen que murió de un infarto el sábado pasado. Nosotros lo supimos hasta el lunes. Tras protagonizar un accidente de tránsito, un zipizape y luego una fuga de un hospital supuestamente supervigilado, el antillano de 52 años mostró una cara muy diferente a la que presentó durante su presentación en el mundillo del show policíaco. Cuando aún no acabábamos de digerir sus hazañas, nos enteramos de su búnker en Chelem, luego de su arrepentimiento y... después se nos muere, de acuerdo con la versión oficial... ¡de muerte natural!
“Palomazos”
“...Cuenta con nuestro apoyo para el presupuesto”, informan que dijo el diputado yucateco José Blanco Pajón en uno de los agasajos que algunos gobernadores organizan para “sensibilizar” a los legisladores para que les asignen la mayor cantidad posible del gasto federal cada año.Aseguran que el priista, quien aquí aún no logra cuadrar sus cuentas de cuando fue alcalde de Progreso, llamó la atención en esa cita porque, tal vez entusiasmado por el quesillo, el chile de agua, la cecina y los tlayudes no sólo comprometió su voto sino que amenizó la tertulia. Cualquiera pensaría que el “palomazo” de Blanco Pajón se justifica plenamente cuando de traer mayores inversiones a Yucatán se trata, pero el asunto es que el festejo no fue en territorio yucateco sino en la casona de Jardines del Pedregal del gobernador de Oaxaca, Ulises Ruiz Ortiz. En la página diez del Reforma del jueves 25 de septiembre se precisa que el grupo de diputados agasajados para que Oaxaca reciba trato preferente en el presupuesto se despidió del polémico Ulises después de gastar una buena dotación de nieve de tuna y leche quemada.
Súper Catón
Armando Fuentes Aguirre ya tiene a la venta un nuevo libro sobre historia de México. Así como nos presentó a Benito Juárez y Maximiliano de Habsburgo, ahora el turno es de Miguel Hidalgo y Agustín de Iturbide. Lo comentamos a raíz que ya suman más de cinco los nombres que desde hace semanas apuntamos después de leerlos en sus artículos periodísticos sin recortes. Sí, y es que el Diario abrevia las colaboraciones de Catón cuando incursiona en el mundo del doble o triple sentido. Frecuentemente la página web del Diario, y decenas de periódicos, sí reproducen íntegros los artículos de don Armando y al relatar las peripecias de varios personajes por esas zonas picantes e interpretativas es por donde desfilan: Nola Sniega... Frigidia y Frustracio... Nalgarica... Astasio (tal vez por aquello de los cornudos)... Don Algón... Meñico... Taliano... Bamba Lina... Facilda Lasestas... Macalota y Don Poseidón.— Mérida, Yucatán.

octubre 13, 2008

Llega el juicio del tiempo

Ya transcurrió más de un año del cambio de gobierno estatal, tiempo que permite evaluar mejor muchos aspectos de la administración pública yucateca.
Conforme se aleja el ciclón que acompaña cualquier alternancia, más aún la política, mejora nuestra perspectiva para saber dónde estábamos, qué teníamos y comparar eso con el pasado y el presente.
Alejados de filias y fobias e interesados en premiar los hechos, los yucatecos ya podemos tener una idea más clara de lo que pasó y lo que está pasando. Es tiempo incluso de reconocer y reivindicar, o bien de confirmar sospechas y descartar.
Para facilitar la evaluación podríamos dividirla en tres escenarios: político, administrativo y humano.
No se trata aquí de hacer un ejercicio que corresponde a cada yucateco preocupado por su sociedad, sino de plantear referencias para esa tarea.
Aunque a muchos cause agruras, una de esas anclas está ligada al deber ser, a lo que debe de hacerse independientemente de quién, dónde y cuándo lo haga.
Lo planteamos porque a la hora de las comparaciones puede darse el caso de que ni lo anterior ni lo presente llene las expectativas y ante esa realidad no debe prevalecer el conformismo o la consigna del mal menor, sino enfatizarse en que hay una tercera vía: lo que debe y puede hacerse cuando hay realmente deseos de hacerlo.
Transcurrido más de un año parece confirmarse que en los escenarios político y humano es donde más pendientes dejó el gobierno panista de Patricio Patrón Laviada.
En el tercer espacio, el administrativo, conforme pasan los días despuntan más los esfuerzos traducidos en mayor eficiencia, ahorro, transparencia e incluso sencillez en el trato. Aunque no alcanzamos jauja, sin duda los progresos en este campo permitieron al gobierno de Ivonne Ortega Pacheco partir de una base más sólida que la recibida en 2001 por los panistas.
Además, lo que hoy nos hace levantar las cejas, como por ejemplo el aparatoso y costoso protagonismo, queda más en evidencia si lo confrontamos con lo que se veía en la administración estatal hasta el verano antepasado.
Pero volviendo a los escenarios político y humano y sin perder de vista la herencia priista que recibió y el gran abanico de expectativas que generó la aternancia, el llamado gobierno del cambio no cumplió como se esperaba la parte que le correspondía en el proceso de mejora social.
Cuando menos tres referencias hay que tomar en cuenta en este campo: justicia, participación y siembra de valores.
Aunque algunos podrían argumentar que cualquier cosa realizada de 2001 a 2007 resulta mejor que lo heredado, también hay que tomar en cuenta que la consigna democrática no era esa sino comenzar a institucionalizar la justicia, la participación y los valores.
La lucha cívica no tenía como meta avalar un gobierno sino comenzar a construir una mejor sociedad para así contar con buenos servidores públicos.
Hoy la buena voluntad y empeño de algunos líderes del gobierno panista parece que no fueron suficientes, pues, en el mejor de los casos, los avances no se ven, no se muestran importantes o simplemente no rinden resultados.
Los motores del sistema de justicia son o parecen ser los mismos que generan desconfianza desde hace años. En todo caso, los obstáculos resultaron tan grandes como las limitaciones y errores de los que trataron de enfrentarlos.
En materia de participación y su impacto en la toma de decisiones, la gestión panista resulta pobre y discutible.
La apertura no llegó a todos los sectores y en muchos casos, como el diálogo entre partidos, resultó sólo materia de discursos.
La cerrazón política, que podría ser justificable cuando excluye a elementos nocivos y perversos, sigue pareciéndonos tan nociva como la criticamos en primera instancia.
Catorce meses parecen suficientes para reiterar que el exclusivismo es muy difícil que lleve a buenos resultados, sobre todo cuando en lugar de construir nuevos puentes políticos se apuesta a la liquidación de los ingenieros.
Consecuencia de esa apuesta por la polarización política de la sociedad yucateca es el saldo que arrojó la actividad legislativa, donde siguen vigentes normas que desde hace años merecen ser reemplazadas por otras que coloquen al ciudadano como eje de la sociedad y otorguen a las instituciones las funciones que requieren para ser garantes de la democracia y la justicia.
No resulta nuevo decir que pese a los progresos en materia administrativa es en el campo de los valores donde se observa el mayor déficit del gobierno anterior.
Reiterarlo tiene un peso importante, pues tras 14 meses hoy podemos ver a los actores en nuevos escenarios y compromisos y así evaluar su calidad. Además, contra lo que algunos esperan estos ejercicios de memoria nos evitan olvidar lo que nunca debemos permitir.
Qué eran y qué son ahora. Cuánto tenían y cuánto tienen. Qué hacían y qué hacen... Quiénes los rodeaban y quiénes los acompañan hoy. Dónde trabajaban y de qué viven ahora... Cuánto respeto merecían sus puntos de vista y hoy quiénes les hacen caso.
Todas esas interrogantes que hasta hace unos meses eran sólo materia de comentarios, hoy podemos contestarlas con base en hechos y claros indicios.
Sí, la terquedad de los hechos revela poco a poco quién es quién, y cuánto vale y tiene cada quién.
Tal como el negro historial de muchos priistas es tema de libros, películas, bromas y condenas, ahora en Yucatán el ayer y el hoy de los funcionarios panistas nos permite saber si son lo bueno que presumían y algunos presumen, o son tan o más corruptos como los que tanto criticaban.
El palco que nos brinda el paso de los meses será cada vez más privilegiado para aquilatar qué opción política resulta mejor... Siempre sin olvidar que nunca hay que quedarse con el menos malo sino buscar lo que debemos buscar.
El terreno de las virtudes, del deber ser, suele ser desdeñado por los que por sus debilidades califican de sueños y utopías lo que ellos no pueden lograr. Pero su mediocridad está muy lejos de la capacidad de los demás y de la sociedad en general.
Rechacemos los juicios a la ligera o contaminados por intereses políticos y afinemos la mira para evaluar a nuestros gobernantes. En los círculos donde nos movemos reconozcamos sus progresos y expongamos los errores como parte de un proceso de mejora continua que alienta la búsqueda de buenos gobiernos.
La información y la reflexión son muy buenos aliados de la madurez democrática a la que debemos aspirar.
Cascabel “Ja, ja... ¿Ya viste cuánto cuesta esa camisa?: 4,000 pesos... Esta parece una tienda de bromas”, soltó un sobrino muy avispado al deambular por los pasillos de una plaza comercial meridana.— Diario de Yucata. 13 de octubre 2008.

Imposibles, más topes y 120 tarjetas

Hoy no hay tercia de ases, pero a cambio les ofrecemos tres asuntos de interés: Luciérnagas Era una noche de aquellas en que parece que nunca amanecerá. Concluíamos una junta en la que sentimos que el pragmatismo in extremis salía no sólo tan campante sino fortalecido.
La confrontación entre lo posible y lo deseable resultó no sólo dispareja sino terminaba con un mal sabor de boca.
Muchos de los presentes escucharon la necesidad de ser y no de tener y la obligación de servir antes de contar. Pero la mal llamada realidad, la crisis, los riesgos y el miedo a ser diferente obligaron a una tregua que amenazaba con prolongarse infinitamente... para así dejar las cosas tal como están.
Ya en el estacionamiento —todo iluminado pero vacío— caíamos en la rutina de abrir, acomodar, acomodarse y cerrar cuando de pronto un golpe en el cristal nos despabiló.
Uno de los que menos había hablado en la reunión esperó que bajáramos la barrera cristalina y junto con dos o tres palmaditas en el hombro izquierdo nos dio el siguiente consejo que queremos compartir: —Hay que olvidarnos de la generación de los que quieren pero dicen que no pueden... de los que todo ven imposible... de los que prefieren rodearse de leales, aunque sean ineptos.
—Hay que apostarle a los jóvenes.
... Nos salvó la noche y sí amaneció al día siguiente.
Jorobas Los topes y las boyas que se colocan en las calles deben ser una medida provisional y temporal, y son un aviso de que las autoridades siguen escogiendo el camino más fácil en lugar de enfrentar los problemas.
Llenar —como ocurre ahora— la ciudad de ese horroroso acné urbano es síntoma de que no somos capaces de atender los problemas que causan los atrasos urbanísticos, la proliferación de vehículos y la falta de cultura vial.
Cada montículo es un recordatorio a autoridades y meridanos de lo mal que estamos en urbanismo.
Ahorcados 26 millones de tarjetas de crédito están listas en todo el país para meter en líos al que se deje.
El 65% se entregó sin que mediara una investigación seria sobre la capacidad del beneficiario o posible víctima. Así lo afirma una encuesta de la firma Kardmatch para alertarnos del auge que se observa en el número de morosos que están a punto de perder su patrimonio.
Las autoridades afirman que la cartera vencida asciende al 6.6% de la deuda general, pero Banamex admite que la cifra real es de casi 17%.
Lo bueno es que unos y otros reconocen que el problema de los créditos que no pueden pagarse ya llegó a los focos rojos y hay que ponerle freno al asunto para no caer en negros y conocidos episodios.
Por primera vez, según dicen, entre marzo y junio pasados se revirtió la tendencia casi indiscriminada de entregar micas para obtener créditos.
La borrachera bancaria es tal que hoy circulan 120 tipos diferentes de tarjetas.
El pago de salarios vía micas de débito, la agresiva campaña telefónica para conseguir nuevos clientes, las tentadoras ofertas de consolidar deudas agrupándolas en otro banco, los engorrosos trámites para cancelar cobros automáticos y líneas de crédito... todo esto y mucho más pavimenta un camino muy peligroso, sobre todo en situaciones de crisis y de bajos ingresos como los que vivimos ahora.
Bien haríamos en desempolvar aquella norma de gastar únicamente lo que ganamos y disfrutar a plenitud lo que tenemos sin estar eternamente ambicionado lo que sólo son fantasías.
Familias, negocios, amistades y grandes proyectos pueden volver a perderse si pecamos de ambiciosos y no somos capaces de aceptar los límites.— Diario de Yucatán. 10 de octubre de 2008

octubre 07, 2008

“Showistas”, vecinos y neotacos

Un dúo y dos individualidades forman la cartelera de hoy con los tres nombres-noticia de la semana:.
Dulce María Sauri Riancho y Víctor Manzanilla Schaffer, exgobernadores y archiadversarios políticos, coincidieron el martes en el Salón de la Historia del Palacio de Gobierno.
Y verlos juntos no es cualquier cosa si recordamos que el segundo no escatima palabras para descalificar el proceso que protagonizó la primera para quitarlo anticipadamente de la gubernatura el 14 de febrero de 1991.
Durísimos calificativos y revelaciones muy antidemocráticas abundan en los pasajes que Víctor Manzanilla expone para explicar cómo se organizó el interinato de Dulce María.
El fantasma de los “políticos rupestres” seguramente sonrió entre los murales de don Fernando Castro Pacheco.
Jorge Esma Bazán, mandamás de Cultur, no se cambia por nadie. Su sobreactuada grandilocuencia —aquí sí cabe la redundancia— se combina con su habilidad como promotor para lograr que el show de mañana de Plácido Domingo parezca mucho más de lo que en realidad es. Pero nos guste o no, ese es un mérito y hay que reconocerlo.
Ahora falta que se informe cómo se gastó tanto dinero.
Abril María Graniel Ortega, lideresa del Sindicato local de Trabajadores al Servicio del Estado, nos tranquilizó mucho el miércoles: Anunció que 150 burócratas federales —de los 20,000 que hay en Yucatán en 41 sindicatos— cursarán la licenciatura en Derecho Burocrático para ser mejores servidores públicos.
El Punto Put Un pendiente que haríamos bien en resolver es el lío limítrofe que hay entre los tres estados peninsulares. Gobiernos, pleitos, amenazas, treguas y promesas desfilan desde hace años y el asunto del Punto Put sigue en el aire.
Lo último que supimos es que cuando la Suprema Corte de Justicia estaba a punto de intervenir en la delimitación y para no propinarle un revés a alguno de los involucrados, se decidió seguir apostándole a las negociaciones. Lo malo es que ese camino ya resultó larguísimo y ante la falta de resultados el caso es una papa que se calienta al gusto de los gobernantes en turno.
Si hay enemistades, empiezan las declaraciones amenazantes, los movimientos territoriales y el juego de intereses. El último choque entre Campeche y Quintana Roo dejó muy mal sabor de boca y expuso la necesidad de atender de una vez el problema.
Cada estado, con su cuerpo de abogados, asegura que tiene suficientes argumentos para no perder terreno, pero expone con su postura a varios poblados y a miles de vecinos a una incertidumbre que no se merecen, pues condiciona la atención oficial que reciben.
Para ilustrar un poco el conflicto, vale la pena recordar que Campeche se erigió en estado en 1863 y Quintana Roo en territorio a partir de 1947 y en estado en 1974. La aparición de Calakmul como municipio campechano en 1996 avivó la polémica que causó un decreto yucateco del 25 de marzo de 1975 que modificó la ubicación del Punto Put.
Por cierto, según reportes periodísticos, esa mojonera está a 67 kilómetros al suroeste de Tekax.
Hoy los tres gobernadores son priistas y dicen que muy buenos amigos. Ojalá que los apapachos se traduzcan en un pacto definitivo.
Menú regional Va un rápido final: el taco ya tiene una nueva presentación. A las flautas, codzitos, enchiladas… se suman ahora los “conotacos”, que usando la forma de la barquilla sorbetera se convierten en una especie de coctel de carne. Cuando menos hay que probarlos para que no sólo nos cuenten a qué sabe este ahijado de la mercadotecnia culinaria.— Mérida, Yucatán. Diario de Yucatán. 03/10/2008

Sombra cubana en Yucatán

Por la puerta trasera Yucatán podría ingresar a las filas de los damnificados por los ciclones “Ike” y “Gustavo”.
Cuando los gobiernos de México y Cuba estaban a punto de comenzar a reordenar su flujo migratorio, los huracanes de septiembre atrasaron la visita del canciller Felipe Ramón Pérez Roque a nuestro país y revelaron que el acuerdo formal que se requiere se limitará a un simple memorándum con efectos muy limitados.
Sí, cuando el próximo lunes 20 se intente crear una nueva imagen de las relaciones México-Cuba en el marco de la visita del canciller cubano, seguirá flotando en el ambiente un asunto pendiente que nos trae casi de cabeza aquí en la Península.
Lo ocurrido en playas de Chabihau hace apenas unos días nos debe servir de advertencia. Así, ante un nuevo escenario en la isla, que con tintes de catástrofe golpea la economía y los planes políticos que apuntaban a una tibia apertura, el tema migratorio parece ya no tener la relevancia que quería imprimirle el gobierno mexicano.
En Cuba muchos proyectos se esfumaron junto con las miles de casas, cosechas y servicios públicos que desaparecieron con los vientos y mareas ciclónicas.
Pero ¿qué tiene que ver Yucatán con todo esto, además de la obligada solidaridad con nuestros vecinos? Cada vez es más evidente que la Península es una zona clave en el tránsito ilegal de todo lo que sale y entra a Cuba, y para administrar ese apetitoso negocio hay varios grupos muy poderosos que trastornan las estructuras oficiales, económicas y sociales de nuestra región.
Aprovechando que no hay un acuerdo migratorio formal entre ambos países y que en la práctica aquí rige la misma regla que en los Estados Unidos de otorgar facilidades a los cubanos que ya tienen los pies en territorio nacional, los capos del bajo mundo ofrecen hacer la travesía entre la isla y la Península, como si fuera una ruta turística más.
Ya en suelo yucateco o quintanarroense, los cubanos reciben sin mayor problema un oficio de salida con vigencia de un mes que los obliga a abandonar la República. En libertad, sin que nadie supervise el cumplimiento de ese plazo, los isleños tienen fácil tránsito por el país y la mayoría no tarda mucho en cruzar la frontera e internarse en los Estados Unidos.
¿Para qué arriesgarse a surcar la parte más brava y vigilada del Golfo de México rumbo a Florida si con sólo llegar a la Península yucateca se obtienen muchas facilidades para alcanzar el “sueño (norte)americano”? Esa política de “pies secos” y oficios oficiales de salida que permiten recuperar la libertad durante un mes a los mal llamados “balseros” —ahora viajan en lanchas rápidas y con todas las comodidades— ya permitió que de los 8,039 cubanos indocumentados que llegaron a México entre enero de 2005 y julio de 2008 sólo 2,523 fueran deportados.
Y esas cifras sólo incluyen a los que pasaron por algún registro oficial. Miles y miles más entran, deambulan y salen de México sin que las autoridades sepan de ellos, al menos formalmente.
En todo ese manejo de personas, dinero, corrupción e impunidad los puertos de la Península son puntos clave. Y lo que es peor, involucrando a cientos de paisanos pescadores, autoridades y similares y conexos que hoy trabajan para el bajo mundo contrabandeando cubanos y quién sabe cuántas cosas más.
Aquí va otro dato oficial: el año pasado 41.5% de los cubanos que entraron a México lo hicieron por mar y pese a que no existe comunicación marítima de pasajeros. Además, los analistas consideran que por cada legal entran por lo menos siete u ocho de manera clandestina.
En ese ir y venir se manejan millones de dólares y si bien todo comenzó con el tráfico de personas, hoy especialistas en seguridad opinan que las bandas son multiusos, pues al obtener la tolerancia de las autoridades diversifican sus actividades e incluyen en su catálogo drogas, armas, metales preciosos, mercancía robada en cualquier parte del mundo, licores, menores de edad, cigarros, artículos pirata, prostitutas, equipos o refacciones de alta tecnología y ciudadanos de otras naciones que desean llegar a los Estados Unidos (chinos, serbios...) .
Buena parte de la inseguridad que se respira en Cancún y alrededores se debe al auge que tienen los traficantes que comenzaron trayendo cubanos y ahora aparecen involucrados en muchas operaciones ilícitas.
Para tratar de poner orden, el gobierno de Felipe Calderón se hizo al ciego y al sordo en varias cuestiones sociopolíticas y rompiendo el esquema foxista comenzó a coquetear con el régimen de Fidel y Raúl Castro. Cuando las negociaciones apuntaban a un acuerdo formal que cuando menos medio regulara el tráfico migratorio, “Ike” y “Gustavo” vinieron a complicar las cosas.
¿O a caso creen que ante la catástrofe económica y humana que se arrastra de decenios y ahora agravaron los huracanes el gobierno cubano está muy interesado en gastar recursos para impedir la salida de gente que se quiere y puede ir? Antes de cerrar ese caño que alivia tensiones y además permite al gobierno castrista mandar a quien quiera y lo que quiera a donde quiera sin dejar huella, en Cuba hay otras prioridades y nexos diplomáticos más productivos por estrechar para poder hacerle frente no sólo a la herencia de los ciclones sino también para fortalecer los planes que tiene el grupo que hoy busca mantenerse en el poder.
Así, para Yucatán y toda la Península se pierde o demora un paso clave para tratar de recuperar ciertos niveles de seguridad en la zona, que seguirá siendo territorio de grupos de poder que trabajan fuera de la ley, alteran la escala de valores sociales y familiares y trastornan la economía formal.
Este nuevo ingrediente en el coctel que nos mantiene en crisis tiene muchos indicios de que seguirá siendo un fuerte dolor de cabeza, sobre todo cuando además seguimos desaprovechando una vecindad geográfica y una apertura que envidiarían muchas de las potencias mundiales.
Hoy la cercanía y la simpatía histórica entre Yucatán y Cuba viven momentos oscuros.
Cascabel Todavía no se nos olvida. Tal vez porque nos lo dijeron dos veces en menos de 15 días... Dicen que en el último año en Yucatán se crearon 20,000 empleos. Sí, veinte mil leyó usted bien... ¿Dónde estarán esos afortunados?— Mérida, Yucatán. Diario de Yucatán. 06/10/2008

Entre restas y divisiones

Los dimes y diretes que vemos y oímos entre los regidores panistas de Mérida y los promotores priistas de la Coordinación Metropolitana de Yucatán (Comey) del gobierno del Estado parecen sacados de una película en blanco y negro, de aquellas de principios del siglo pasado.
Tan innecesarios, dispendiosos y falsos resultan casi todos los pasajes del pleito que estamos seguros que éste pasa inadvertido para la mayoría de los meridanos, que ya no somos parvulitos de la política.
Aunque quieran esconderla en un mar de palabras, consejos, firmas y reuniones, la Cemey es un organismo secundario que no resolverá los grandes problemas que nos aquejan. Precisamente por eso no figuró entre las principales promesas electorales de Ivonne Ortega Pacheco ni tampoco en sus programas iniciales de gobierno.
Además, los meridanos sabemos que un buen líder no necesita de añadidos o hijos adoptivos para encontrar caminos de diálogo y establecer pactos para sacar adelante zonas claves para el desarrollo local. ¡Además, para eso cobran y cobran muy bien! Tenemos bien claro que en un estado pobre, burocratizado y entrampado resulta hasta cruel seguir engordando la maquinaria oficial, sobre todo si existen dependencias con atribuciones iguales o muy parecidas a las que intentan justificar lo injustificable.
Los meridanos ya entendimos por qué y para qué se creó la Comey y qué están defendiendo los regidores. En todo caso, los beneficios que aportaría nunca serán de la talla que ameritan nuestros problemas y nunca tampoco alcanzarán para ocultar el verdadero motivo político-partidista de su creación.
Los rollos, la publicidad pagada y gratuita y la desesperación de algunos anhelantes forman parte de un costoso juego de luces que no debe prosperar.
Preocupa observar cuánto tiempo y dinero se dedica a tratar de esconder el trasfondo político, a demorar los pasos que se deben de dar si en realidad lo que queremos es sumar para resolver y no restar para luego sólo dividir.
Cuando contabilizamos todo el espacio que ha recibido en los medios de comunicación esa comisión y observamos el camino que debe recorrerse para resolver problemas urbanos con alto contenido político-electoral, tenemos que concluir que hay de telarañas a telarañas...
Y atrapados en esas redes vemos a una Mérida que se nos va entre las manos por la falta de grandes decisiones a problemas que, en el mejor de los casos, sólo han querido administrar. Aún no vemos pasos audaces ni una visión de largo alcance.
Progreso se ve peor, entrampado en el primitivismo político y el atraso sociocultural. Obligado a soñar en servicios y espacios de primer mundo, nuestro puerto y la costa en general naufragan en un atraso lastimero y evidente.
El Oriente y el Sur —con Valladolid y Ticul o Tekax como ejes— son hoy tristes expulsores de mano de obra, zócalos de familias sin varones y puntos de muchos signos de interrogación, entre otros el que advierte de la falta de empleo para miles y miles de jóvenes. ¿Otro?: ahí están el alcoholismo y la drogadicción.
Ante necesidades tan urgentes, ¿dónde queda el compromiso de hacer más con menos? ¿Y el de servir sin distingos ni demora? No, señores, dedicarle todo lo que están dedicándole a ese asunto es desatender otros gravísimos problemas que nos mantienen en un segundo o tercer plano. Necesitamos hasta el último peso para echar andar planes trascendentes y no paliativos o distractores.
Contaminar con intereses personales y partidistas las tareas de gobierno es doblemente injusto en estados como Yucatán. De burocracia y política barata ya estamos hartos.
Mérida, Progreso, Umán, Valladolid, Ticul y otros municipios que forman concentraciones político-administrativas no necesitan de más funcionarios, organismos y pleitos, sino de un liderazgo honesto que se traduzca en bienestar y oportunidades de desarrollo.
Cuando la fuerza gubernamental entienda que está para servir y no para servirse; cuando en vez de “Suburbans” último modelo y presupuestos a modo los funcionarios ambicionen el genuino reconocimiento popular; cuando la verborrea —aunque salga de labios no muy viejos— cese y sólo escuchemos informes de resultados alentadores en materia social y económica; cuando lo que se hereden sean las virtudes y no sólo los cotos de poder... cuando todo eso y muchas otras cosas más sucedan, podremos darnos el lujo de creer en cuentos chinos.
Mientras, no nos dejemos engañar y llamemos al pan, pan y al vino, vino... Allá ellos los que quieran vivir engañados o en zonas de tolerancia mutuas.
Nosotros, desde el palco de una ciudadanía responsable, debemos seguir exigiendo lo que realmente necesitamos para salir de una crisis que ya nadie niega, y que amenaza con barrer los pilares de la sociedad.
Cascabel Para evitar los putz escuela, en la casa estaba casi prohibido enfermarse. “Se enferman los que pueden enfermarse”, sentenciaba el roble que nunca faltó al trabajo y honraba los compromisos incluso con la puntualidad. Hoy, al revisar lo que cuestan las medicinas, avalamos aquella orden: ¡Prohibido enfermarse!— Mérida, Yucatán. Diario de Yucatán 29/09/2008.

Sensación de miedo, súper jefe y músicos

Cuando faltan menos de cien días para que termine el año les invitamos a leer lo siguiente:.
100% legalCada vez somos más los que nos topamos con “operativos” y/o gente extraña, y optamos por tragarnos el miedo y confiar en que las cosas saldrán bien.
En las calles o sitios de reunión de Mérida y varias poblaciones yucatecas hay momentos en que, claudicando de posturas que tal vez en otro tiempo hubiéramos adoptado, preferimos asumir que esos torvos sujetos tal vez sean policías.
Pero la mayoría nos quedamos con la duda: ¿Serán policías? Así, con una justificada precaución o de plano temor, vamos cediendo espacios tal vez irrecuperables pero esperanzados en que todo eso será pasajero.
Y a las incógnitas sobre quién es quién en este revoltillo social hay que sumarle la duda sobre si todas las incursiones en casas, vehículos, llamadas, correos... cuentan con sustento legal.
Las normas, incluso las modernas que facilitan cateos y escuchas, incluyen alguna ineludible intervención judicial para garantizar nuestra protección. ¿Se estarán cumpliendo todos los requisitos? Lo ocurrido el lunes pasado en Hoctún y Tahmek es una advertencia. No podemos cerrar los ojos, callar y tolerar incluso lo intolerable.
No estamos en Iraq o Afganistán. Pasamos por momentos difíciles pero la ley es la ley.
Recurrir a métodos ilegales para supuestamente restaurar el estado de Derecho es tan peligroso como jugar con fuego.
Y por cierto, ¿quedará impune esa pésima actuación policíaca? La tercia Hoy proponemos como nombres-noticia de la semana a: Alejandro Rodríguez Palma, ex jefe de la Policía Judicial del Estado y quien el sábado pasado nos presentó un panorama tal de verticalidad y eficiencia, que nos dejó preguntándonos: Entonces, ¿por qué lo cambiaron? Si es verdad todo lo publicado, la decisión de apartarlo de tan importante puesto es una fuente de dudas. Se aventó incluso a decir que, si se lo piden, volvería a ser jefe de la Judicial.
Enrique Barrios, quien dirigió con acierto la Orquesta Sinfónica de Yucatán en los cuatro últimos conciertos en el Peón Contreras y busca la titularidad en una singular pasarela que apenas comienza.
Mientras aquí cosechaba aplausos, la prensa capitalina sembraba dudas sobre su recién concluida gestión al frente de la Orquesta Filarmónica de la ciudad de México.
De xenófobo no lo bajó una nota del Reforma, y la presencia del trombonista Julio Briceño por estos lares se explica en parte porque, cercano a Barrios, acaba de ser despedido de ese conjunto musical. ¿Verdad o mentira?... Cuando menos vale la pena estar enterados.
Todos los preparatorianos que nos colocaron en sitios de honor en las pruebas Enlace sobre matemáticas y lectura. Ojalá alguien averigüe qué hacen y dejan de hacer esos jóvenes y sus maestros para estar en el camino del éxito. Hay que imitarlos.
Come ansias Cuando el otro día alguien nos pedía volver a decir que ya ni la amuelan promoviendo artículos navideños en septiembre, un vecino de fila en el área de cajas intervino: En (...) desde el 15 de agosto comenzaron a fastidiar con Santa Clos.
—Seguramente lo hacen porque hay alguien que compra esferitas para su lancha —repusimos.
—Nooo, lo que pasa es que te quieren encadenar con los dichosos apartados y las advertencias de que eso o aquello ya no volverá a llegar y es mejor cargárselo desde ahora a tu tarjeta de crédito... Por eso cuando te dan tu aguinaldo lo único que te queda es transferirlo a sus verdaderos destinatarios —expuso el primero.
En plena era de las estadísticas y rumbo a una recesión, vale la pena averiguar cuántos artículos decembrinos se adquieren cinco meses antes de Navidad.— Mérida, Yucatán. Publicado por Diario de Yucatán 26/09/2008 . Trio

¿Las causas o los efectos?

Con la misma policía, los mismos gobiernos, el mismo aparato de justicia, las mismas prioridades sociales, el mismo sistema educativo, el mismo esquema cultural...
¿Qué posibilidades tenemos de recuperar seguridad y oportunidades de bienestar con lo mismo que ahora nos colocó en este predicamento?.
No parece racional esperar un cambio trascendente sin antes contar con las herramientas personales, las instituciones y las recetas económicas que garanticen que no caeremos en el mismo o peor bache.
Desde la perspectiva actual de cada yucateco, ¿encontramos realmente razones para abrigar esperanzas de que con más de lo mismo no seguiremos en lo mismo... o buscando una respuesta tibia para un cáncer terminal? Y hablar de lo mismo no se circunscribe a determinado partido, grupo o estilo de gobernar. Lo mismo que nos tiene casi paralizados abarca toda la estructura socioeconómica que rige nuestros destinos.
No queremos ser catastrofistas ni causar desasosiego, pero pese a que intentamos pasar la página y ofrecerles hoy un Breviario sobre un tema diferente al que acapara ahora a la sociedad, terminamos por admitir que por el griterío imperante algo tenemos que decir para ayudar a enfocar el problema desde sus causas.
Terriblemente perjudicial es propiciar que la sociedad se quede en estado de shock o en la espuma de la crisis que nos rodea.
Aunque resulta tentador y hay un grupo empeñado en que nunca profundicemos sobre nuestros problemas, debemos darnos cuenta de que la inseguridad, la delincuencia, la baja escolaridad, el desarraigo y la desigualdad en los ingresos económicos son manifestaciones, consecuencias de que no estamos haciendo bien las cosas, de que no estamos en el camino correcto.
Así como la calentura avisa de que algo anda mal en nuestro organismo, así como cambia de color la piel al detectar alguna intoxicación... así debemos ver a los decapitados, al desempleo, a los excesos de los que se apoderan del dinero fácil, la corrupción e impunidad, la explotación laboral y agrícola, a la marginación de la mujer, al abandono de poblaciones enteras, las granadas, la desaparición de la familia, las narcomantas, los secuestros...
Todo eso y mucho más son manifestaciones de un problema estructural que tiene sus raíces en nosotros mismos como personas y en nosotros mismos como sociedad. La batalla se comienza a ganar cuando reconoces la realidad, y la derrota se inicia cuando escondes la cabeza y vives de fantasías.
De nada o muy poco sirve decorar y anunciar que tienes el mejor barco del mundo para hacerle frente a cualquier reto, si el casco es de papel y el motor carece de combustible.
Podrás hacer fiestas, conseguir patrocinadores, buscar rutas e incluso formar tu propia armada, pero a fin de cuentas lo que requieres para navegar y llegar a puerto seguro es contar con un buen barco.
Hoy la sociedad yucateca, la mexicana en general, es blanco de un fuego cruzado entre los grupos que quieren apoderarse del país y los que se aferran a una estructura de dominación que está haciendo agua por muchos lados.
Temerosos vemos cómo se cruzan advertencias y disputan territorios. La ley es su ley. Intercambian disfraces como puestos y avientan planes y promesas como si fueran caramelos. Hoy, ante ese triste panorama el primer paso que debemos dar es estar conscientes de que el problema está en las causas de la infección y no en los granos con pus.
Así quedará en claro que todas las recetas que quieran ofrecernos con los mismos ingredientes que había antes y durante la calentura servirán de muy poco o de nada para encontrar la salida.
Seríamos tontos o de plano cómplices de la zozobra y la injusticia si dejamos que nos hagan creer que con sólo disfrazar a la bestia se convertirá en la bella.
Poco a poco, en un proceso difícil, tenemos que recuperar terreno. Hoy, ante la magnitud de la avalancha, mucho ganamos con dejar en claro que con más de lo mismo es difícil, casi imposible, no caer en lo mismo.
Y reiteramos: más de lo mismo es caer en la maternidad de los desaguisados que hoy cobran vida en la inseguridad, la desigualdad, la pobreza y la desesperanza.
A los que forman la estructura de poder en México —gobierno, partidos, iglesias, crimen organizado...— hay que demostrarles que sabemos dónde estamos y por qué estamos como estamos.
Tenemos que marcar las diferencias entre los corruptos y mentirosos, y los jornaleros de un mundo mejor. Dado ese paso, el siguiente será más fácil y consistirá en volver a tejer en cada uno de nuestros círculos la escala de valores que premia el esfuerzo y el conocimiento en un ambiente de justicia y solidaridad.
No es utopía, tampoco tarea de héroes. Al lado de ti, cerca, seguramente encontrarás a alguien más que preferirá emprender la marcha que seguir viviendo como hoy nos están obligando a vivir.
¿Más de lo mismo? ¿Causas o efectos? ¿Hasta cuándo? Cascabel Lo peor que nos puede pasar es convertir el fracaso en show. Burlarse de uno mismo creyendo que estás parodiando a otros es parte de la borrachera que lleva a un alcoholismo social imparable.— Mérida, Yucatán. Publicado por Diario de Yucatán 22/09/2008

Nombres, espadas y párrocos

Proponemos como los tres hombres-noticia de esta semana a:.
Alejandro Patrón Laviada, quien tras años de figurar en el mundo de la información informal el martes se lanzó al ruedo y, en un desplegado a toda plana, intenta deslindarse de varias jugadas en las que lo han tratado de involucrar.
Con un lenguaje por momentos atrabancado, el hermano del ex gobernador panista suelta nombres muy conocidos en un aviso público de que si lo atacan está dispuesto a jalar varias piernas.
El recado-respuesta que le mandó ayer la gobernadora (... investigaremos “hasta las últimas consecuencias”) sólo le pone más sabor a un caldo por cocinar.
Guillermo Galván Galván, general y secretario de la Defensa Nacional, escogió un momento estelar para apoyar a la gobernadora Ivonne Ortega Pacheco. Como parte del homenaje a los Niños Héroes en La Mejorada, le hizo llegar un espadín del Heroico Colegio Militar con la siguiente dedicatoria: A la C. Ivonne Aracely Ortega Pacheco... Mujer líder, orgullo y ejemplo del pueblo yucateco.
No en balde hoy en Yucatán el Ejército tiene carta blanca para comandar acciones anticrimen.
Jaime Zetina González, secretario de Fomento Económico, dio a conocer el domingo un cambio que puede tener timba y jiribilla. Tratando de rendir cuentas favorables en materia de empleo, el funcionario estatal dijo que en vez de utilizar los registros del IMSS, el gobierno estatal recurrirá a los del Inegi.
Ya con ese cambio de rumbos que lanzó, de julio de 2007 a junio pasado se crearon 20,000 nuevas plazas, y a ese ritmo y con esa partitura pronostica que sí cumplirán aquella meta de ofrecer 100,000 nuevos puestos laborales este sexenio recortado.
¿Qué dirán los especialistas? Por lo pronto, el miércoles apareció una noticia que aterroriza: 135,000 familias yucatecas ya reciben subsidio por la pobreza en que viven. Lo que para algunos es un logro pues presumen de una mayor atención a los más necesitados, para otros es una advertencia de que vamos de mal en peor, pues aún no se sientan las bases para salir de una crisis histórica.
Zigzag Capítulo aparte merece la forma en que dejó la parroquia de San Sebastián el sacerdote Carlos Ceballos García.
Lo menos que se puede decir es que la jerarquía deja muchos cabos sueltos con el zigzag que mostró a la hora de tomar decisiones.
Dentro de los límites que marca cada problemática, siempre la mejor cara para enfrentar los problemas será la que refleje verdad, claridad, oportunidad y fidelidad a los principios.
Ojalá que el cambio premie la necesidad de encarnar el Evangelio sobre ciertos usos y costumbres que si bien tienen un valor, éste ya es secundario. Y también aliente la presencia de pastores, animadores y líderes parroquiales que, al lado de sus vecinos, vivan y trabajen para recorrer juntos —respetándose— el camino de la liberación.
“Aguayones” Varias yucatecas nos piden plantear una queja con impacto en sectores como los de la comunicación, las costumbres y la alimentación.
Aseguran que en algunos supermercados de Mérida ya les prohibieron, o mejor dicho, recomendaron, a las y los que atienden el área de carnes que sólo identifiquen los cortes con palabras que no son las que tradicionalmente usamos.
Quieren borrar de nuestro léxico el boliche y que se le conozca como “cuete”; la tucha ya es el “chambarete”; nuestra palomilla dicen que ahora se llama “aguayón” y el lomo de puerco es “caña”.
Cuando pides longaniza ponen cara de aburridos y del lado de las rebanadoras escuchas: “Pásame dos kilos de bola negra y medio de bistec de ojo...”.
Por muy foráneos que sean los sistemas de venta y sus promotores, creemos que hay costumbres por respetar y que nada costaría hacerle caso a aquel refrán que recomienda: “A la tierra donde fueres, haz lo que vieres”.— Mérida, Yucatán. Publicado por Diario de Yucatán. 19/09/2008

Río revuelto, ganancia de...

Uno de los grandes riesgos de fenómenos sociales como el que vivimos tras la aparición de los once decapitados en Chichí Suárez es que con tanto polvo perdamos de vista la carretera.
Y es que repuestos del susto y restablecidos los pactos secretos con concesiones y límites, los protagonistas tratan de sacar partido de la zozobra que rodea este ajuste de fuerzas envuelto en una batalla de imágenes.
Así, los autores de la matanza intentan dejar claro el mensaje y armar el escenario más propicio para fortalecer su influencia.
El gobierno, por su parte, trata de asimilar e identificar el golpe, y vendernos la idea de que pese a todo sigue manteniendo el control.
Los factores de poder en la sociedad buscan protegerse y exigir lo exigible, pero sin arriesgarse.
Unos y otros apuestan a que con el paso del tiempo las cosas vuelvan a su lugar, gracias a una serie de ajustes y arreglos pactados casi siempre bajo la mesa.
La consigna entre los que quieren que todo o casi todo siga igual es “mantenernos como estábamos”, haciéndonos creer que vivíamos en el mejor de los yucatanes posibles, lo cual evidentemente es falso.
A ellos la misma atonía o de plano la crisis no les perjudica. En muchos casos los beneficia. Veamos por qué: Los autores de la matanza lograron captar la atención del gobierno y la sociedad. Además de los cadáveres, sembraron el temor y crearon un estado general de desconcierto, seguros de que les redituará grandes beneficios.
La desconfianza no sólo se observa entre los yucatecos comunes y corrientes, sino también entre funcionarios y policías. Por tanto, los mandamases del bajo mundo deben estar de fiesta. Impusieron su agenda u orden del día, lanzaron advertencias y están listos para cosechar.
El gobierno también encuentra el camino de las ganancias en medio de esta tormenta social.
Tras las primeras horas de incertidumbre se presenta como la única opción para hacer frente a la crisis. Muchos proyectos políticos se han consolidado pese a sus debilidades gracias a situaciones como la que comenzó en Chichí Suárez.
Así, no sólo reciben más atención y recursos, sino también el apoyo de los que antes se lo dosificaban, condicionaban o de plano negaban.
Por eso los factores de poder que antes se mostraban cautelosos en su cercanía al sector oficial y preferían que sus voceros trataran de manejar su imagen hoy no dudan en mostrarse al lado de la autoridad, e incluso la elogian por su supuesto valor y compromiso.
Esta luna de miel generalizada es sólo eso: un remanso para cualquier gobierno, que a fin de cuentas tiene que dar resultados si quiere que esta ola de solidaridad se convierta en algo más allá que una palmadita en el hombro.
Hasta el sábado por la mañana, cuando terminamos este escrito, poco sabíamos los yucatecos de todo lo que rodea a los doce decapitados.
Nos presumen movilizaciones y cateos, pero respuestas contundentes sobre por qué, quiénes y desde y hasta cuándo seguimos esperándolas.
Nos hablan de cómplices, pero no especifican vínculos; se mencionan nombres y apellidos, pero las historias y nexos ahí terminan; insisten en que son hechos aislados, pero seguimos sin saber tantas cosas, como por ejemplo: por qué cayó en Yucatán un avión cargado con droga, qué querían los que llevaron incluso granadas a la Gran Plaza, por dónde entra y se vende tanta droga a domicilio y en calles, tiendas y antros de Mérida...
Consciente de su debilidad, pero aprovechando los efectos del fenómeno Chichí, el gobierno intenta reposicionarse y dar la imagen que hoy vemos y que logra cautivar a más de uno.
Le apuesta, como señalamos al principio, a que transcurridos algunos días, realizados los ajustes y pactos que se tengan que hacer, todo o casi todo volverá a ser como antes... Salvo los escalones que habrá subido en cuestión de imagen política. ¿Se saldrá con la suya? Ya lo veremos.
Nos falta escribir sobre los factores de poder, entendidos éstos como los grupos que por su actividad, representación o patrimonio influyen de manera importante en la sociedad.
Como parte de una colectividad, estos sectores tienen un compromiso social muy importante y una grave responsabilidad en lo que pasa o deja de pasar en el entorno. De ahí que en momentos como éstos resulte crucial su comportamiento.
Fundamentalmente su influencia es económica y social, pues hoy día han cedido la administración política a los que ofrecen mayores garantías a su modelo de desarrollo.
Pero como buena parte de la realidad yucateca tiene su origen en la pobreza y desigualdad de oportunidades, el papel de estos grupos económicos es importantísimo para hacerle frente a manifestaciones como la de Chichí Suárez.
Estamos convencidos de que las cosas mejorarán drásticamente cuando las empresas yucatecas creen más oportunidades de trabajo, premien con mejores salarios la eficiencia, la creatividad y la honradez, y participen en planes de largo alcance que busquen un auténtico desarrollo sustentable.
Eso es lo que les corresponde hacer en primer término a los emprendedores que hoy muchas veces se limitan a ver pasar los conflictos y reclamos sociales.
Además, deben hacer conciencia de que estamos cosechando la realidad que permitimos al tolerar el consumo y tráfico de enervantes en nuestros círculos sociales.
También urge que encabecen una campaña, sobre todo entre la juventud, que enfatice que el dinero fácil lleva a tragedias como las de Chichí Suárez y que en las empresas yucatecas se premia el esfuerzo y el deseo de superación como mejor y única receta para progresar. Utilizando la jerga empresarial, tienen que reposicionar la idea de que ser decente sí es negocio.
Ojalá que el polvo y los intereses ocultos no nos desvíen del camino. Con prudencia, inteligencia y valor hay que saber diferenciar la paja del trigo y demostrarles a todos que podemos estar aturdidos pero no ciegos ni mudos y muchos menos mancos.
Cascabel Para remachar este juego de imágenes, anuncian que El Recodo cerrará hoy con broche de oro los festejos patrios en la Plaza Grande. De esa banda sinaloense es la canción “Los Chismes”, que en uno de sus pasajes dice: ... Dicen que eres algo ciega pero no me importa tanto yo te quiero pa'' mi esposa no para tirar al blanco.
Cuando no me veas me tientas pa'' que sepas por dónde ando....Río revuelto, ganancia de... Uno de los grandes riesgos de fenómenos sociales como el que vivimos tras la aparición de los once decapitados en Chichí Suárez es que con tanto polvo perdamos de vista la carretera.
Y es que repuestos del susto y restablecidos los pactos secretos con concesiones y límites, los protagonistas tratan de sacar partido de la zozobra que rodea este ajuste de fuerzas envuelto en una batalla de imágenes.
Así, los autores de la matanza intentan dejar claro el mensaje y armar el escenario más propicio para fortalecer su influencia.
El gobierno, por su parte, trata de asimilar e identificar el golpe, y vendernos la idea de que pese a todo sigue manteniendo el control.
Los factores de poder en la sociedad buscan protegerse y exigir lo exigible, pero sin arriesgarse.
Unos y otros apuestan a que con el paso del tiempo las cosas vuelvan a su lugar, gracias a una serie de ajustes y arreglos pactados casi siempre bajo la mesa.
La consigna entre los que quieren que todo o casi todo siga igual es “mantenernos como estábamos”, haciéndonos creer que vivíamos en el mejor de los yucatanes posibles, lo cual evidentemente es falso.
A ellos la misma atonía o de plano la crisis no les perjudica. En muchos casos los beneficia. Veamos por qué: Los autores de la matanza lograron captar la atención del gobierno y la sociedad. Además de los cadáveres, sembraron el temor y crearon un estado general de desconcierto, seguros de que les redituará grandes beneficios.
La desconfianza no sólo se observa entre los yucatecos comunes y corrientes, sino también entre funcionarios y policías. Por tanto, los mandamases del bajo mundo deben estar de fiesta. Impusieron su agenda u orden del día, lanzaron advertencias y están listos para cosechar.
El gobierno también encuentra el camino de las ganancias en medio de esta tormenta social.
Tras las primeras horas de incertidumbre se presenta como la única opción para hacer frente a la crisis. Muchos proyectos políticos se han consolidado pese a sus debilidades gracias a situaciones como la que comenzó en Chichí Suárez.
Así, no sólo reciben más atención y recursos, sino también el apoyo de los que antes se lo dosificaban, condicionaban o de plano negaban.
Por eso los factores de poder que antes se mostraban cautelosos en su cercanía al sector oficial y preferían que sus voceros trataran de manejar su imagen hoy no dudan en mostrarse al lado de la autoridad, e incluso la elogian por su supuesto valor y compromiso.
Esta luna de miel generalizada es sólo eso: un remanso para cualquier gobierno, que a fin de cuentas tiene que dar resultados si quiere que esta ola de solidaridad se convierta en algo más allá que una palmadita en el hombro.
Hasta el sábado por la mañana, cuando terminamos este escrito, poco sabíamos los yucatecos de todo lo que rodea a los doce decapitados.
Nos presumen movilizaciones y cateos, pero respuestas contundentes sobre por qué, quiénes y desde y hasta cuándo seguimos esperándolas.
Nos hablan de cómplices, pero no especifican vínculos; se mencionan nombres y apellidos, pero las historias y nexos ahí terminan; insisten en que son hechos aislados, pero seguimos sin saber tantas cosas, como por ejemplo: por qué cayó en Yucatán un avión cargado con droga, qué querían los que llevaron incluso granadas a la Gran Plaza, por dónde entra y se vende tanta droga a domicilio y en calles, tiendas y antros de Mérida...
Consciente de su debilidad, pero aprovechando los efectos del fenómeno Chichí, el gobierno intenta reposicionarse y dar la imagen que hoy vemos y que logra cautivar a más de uno.
Le apuesta, como señalamos al principio, a que transcurridos algunos días, realizados los ajustes y pactos que se tengan que hacer, todo o casi todo volverá a ser como antes... Salvo los escalones que habrá subido en cuestión de imagen política. ¿Se saldrá con la suya? Ya lo veremos.
Nos falta escribir sobre los factores de poder, entendidos éstos como los grupos que por su actividad, representación o patrimonio influyen de manera importante en la sociedad.
Como parte de una colectividad, estos sectores tienen un compromiso social muy importante y una grave responsabilidad en lo que pasa o deja de pasar en el entorno. De ahí que en momentos como éstos resulte crucial su comportamiento.
Fundamentalmente su influencia es económica y social, pues hoy día han cedido la administración política a los que ofrecen mayores garantías a su modelo de desarrollo.
Pero como buena parte de la realidad yucateca tiene su origen en la pobreza y desigualdad de oportunidades, el papel de estos grupos económicos es importantísimo para hacerle frente a manifestaciones como la de Chichí Suárez.
Estamos convencidos de que las cosas mejorarán drásticamente cuando las empresas yucatecas creen más oportunidades de trabajo, premien con mejores salarios la eficiencia, la creatividad y la honradez, y participen en planes de largo alcance que busquen un auténtico desarrollo sustentable.
Eso es lo que les corresponde hacer en primer término a los emprendedores que hoy muchas veces se limitan a ver pasar los conflictos y reclamos sociales.
Además, deben hacer conciencia de que estamos cosechando la realidad que permitimos al tolerar el consumo y tráfico de enervantes en nuestros círculos sociales.
También urge que encabecen una campaña, sobre todo entre la juventud, que enfatice que el dinero fácil lleva a tragedias como las de Chichí Suárez y que en las empresas yucatecas se premia el esfuerzo y el deseo de superación como mejor y única receta para progresar. Utilizando la jerga empresarial, tienen que reposicionar la idea de que ser decente sí es negocio.
Ojalá que el polvo y los intereses ocultos no nos desvíen del camino. Con prudencia, inteligencia y valor hay que saber diferenciar la paja del trigo y demostrarles a todos que podemos estar aturdidos pero no ciegos ni mudos y muchos menos mancos.
Cascabel Para remachar este juego de imágenes, anuncian que El Recodo cerrará hoy con broche de oro los festejos patrios en la Plaza Grande. De esa banda sinaloense es la canción “Los Chismes”, que en uno de sus pasajes dice: ... Dicen que eres algo ciega pero no me importa tanto yo te quiero pa'' mi esposa no para tirar al blanco.
Cuando no me veas me tientas pa'' que sepas por dónde ando....
Mérida, Yucatán. Diario de Yucatán. 15/09/2008

Personajes y “patriotas”

Hoy estrenamos una minisección, y hablamos de las fiestas patrias y el abandonado aeropuerto de Kaua.
Figuras Al proponernos seleccionar a los hombres noticias de cada semana, creemos que los primeros pueden ser: Luis Felipe Saidén Ojeda, secretario de Seguridad Pública y quien pese a no aparecer mucho en público esta semana es el eje de nombramientos, rumores y conjeturas. En el terreno de los hechos, su influencia se consolidó el domingo con la designación de uno de sus incondicionales, Carlos Cantón Magaña, como nuevo jefe de la Policía Judicial.
Celia Rodríguez Ceballos, enfermera de la Jurisdicción Sanitaria 2, quien encabezó una brigada de Salud Mental y logró importantes progresos para evitar que una ola de suicidios continuara en el rancho Xkalax de Tizimín. Acciones como esta, que conocimos el jueves y muchas veces pasan inadvertidas, reconfortan y avalan los esfuerzos por la reintegración social.
Raúl Godoy Montañez, secretario de Educación, quien anunció el martes que Yucatán tendrá un Parque Científico que, de hacerse, será la envidia de muchas entidades. Aunque del dicho al hecho hay un buen trecho, esta apuesta por la formación de mejores yucatecos nos hace abrigar esperanzas.
Minicharros Los festejos por las fiestas patrias siempre nos han parecido un poco forzados aquí en Yucatán.
Y no lo decimos por aquello del separatismo ni por ser regionalistas a ultranza, pero la verdad es que el limitado arraigo que hoy muestra la neocostumbre de celebrar el “Grito” está más relacionada con la ola comercial que con una tradición.
Hasta mediados de los 70 acudir a la Plaza Grande de Mérida la noche del 15 de septiembre era costumbre de unos cuantos, que incluso tenían que desafiar a vándalos y pelafustanes que hacían de las suyas al amparo de la oscuridad y el humo.
Eran contadas las reuniones con mariachis, pozole, carnitas y rebozos de china poblana. Esos convivios no duraban mucho, pues el plato fuerte de los festejos patrios en Mérida y principales poblaciones del Estado era el desfile mañanero del día siguiente.
Hoy las cosas son diferentes, pero no creemos que obedezcan a un masivo despertar cívico, una creciente conciencia histórica o una ingente necesidad de elogiar gestas y ejemplos patrios.
Si el lunes próximo, gracias a la banda El Recodo, la Plaza se vuelve a llenar de gente y a ofrecer un ambiente festivo, si hasta la más pequeña fonda ofrece en su menú semanal platillos del centro de la República y los supers, colegios, restaurantes y parques se decoran con papeles tricolores, es fruto de que la mercadotecnia reina ya en comarcas antes reservadas a otro tipo de actividades.
Ojalá que todo ese nuevo gasto familiar que representan los festejos patrios sea compañero de algún tipo de ejercicio para encontrar qué debemos hacer hoy para tener una mejor patria.
Sombras en Kaua Bien haría el gobierno del Estado en informar las condiciones en que cedió el aeropuerto de Kaua al grupo Asur.
Ese ejercicio de transparencia no sólo nos permitiría saber qué dimos y qué debemos recibir a cambio, y cuándo y por cuánto tiempo, sino quizás elogiar en su justa dimensión lo que podría ser el primer paso para demoler uno de los grandes monumentos a la ineficiencia oficial que hay en Yucatán.
Costó tanto ese aeródromo (135 millones en 2000, más lo acumulado a lo largo de 3,000 días), que su soledad y abandono lastiman a una sociedad que requiere proyectos bien planeados y exitosos.
Lo que parecía un capricho, luego un turbio negocio y después víctima del fuego cruzado entre intereses ocultos, hoy cambia de manos bajo la tutela del nuevo gobierno estatal. Ya escuchamos nuevas promesas, pero desconfiados por los golpes recibidos nos parece urgente que se conozcan los detalles de ese traspaso.— Mérida, Yucatán. Publicado por Diario de Yucatán 12/09/2008 .

Obediente y calladita

Tres son los políticos que marcan el rumbo de Ivonne Ortega Pacheco: Carlos Salinas de Gortari, Manlio Fabio Beltrones y Emilio Gamboa Patrón.
De lo que planeen y decidan estos tres priistas dependerá lo que haga o deje de hacer la gobernadora.
En menor medida, y como protagonistas secundarios de ese escenario, podríamos mencionar a Enrique Peña Nieto, Félix González Canto, Beatriz Paredes Rangel, Elba Esther Gordillo y al disminuido Natividad González Parás.
Guardadas las proporciones, la gobernadora se ve tan obediente en cuestiones partidistas como ahora la vemos ante los dictados federales y militares en cuestiones de seguridad. Entusiasmados con el cambio, algunos se aventuran a decir: “Calladita y obediente se ve más bonita”.
Resulta interesante señalarlo, ya que en estas fechas comenzaron a tomarse decisiones claves para el futuro del PRI. Muchos amarres y desplazamientos siguen ocultos, pero es indudable que ese partido transita por el último tercio de los preparativos rumbo a los próximos comicios.
La reciente asamblea en Aguascalientes, los ajustes a los estatutos y los encuentros y desencuentros en el Congreso de la Unión son episodios de un parto en curso.
Muchas voces hablan del retorno de Carlos Salinas, presentándose como el único que puede reagrupar fuerzas y cumplir promesas en un nocivo intercambio de espacios que, en el mejor de los casos, nos coloca como simples observadores.
El ex presidente sigue como pieza clave en el ajedrez priista y su enfrentamiento con Ernesto Zedillo y los coqueteos con los panistas hechos gobierno parecen insuficientes para frenar su reaparición directa o a través de alguno de sus peones.
Hoy pocos ya dudan del papel de fichas salinistas que juegan algunos priistas más favorecidos por el aplausómetro que alientan las encuestas y los anuncios maquillados.
Tras comprometer quién sabe qué, el proyecto de Salinas parece disfrutar del apoyo de varios medios nacionales que, con tal de evitar “males mayores”, apuestan o cuando menos coquetean con la posibilidad de armar un nuevo Frankenstein priista.
Víctimas del secretismo y la marginación, relegados por muchos motivos de la toma de decisiones, varios gobernadores del PRI sólo esperan órdenes para saber por dónde alinearse. Aunque la mayoría se muestra inofensiva y dócil, gracias a la federalización —sobre todo fiscal— y a la falta de un mando fuerte en su partido, los caciques o gerentes estatales únicamente tratan de vender cara la remota posibilidad de armar minirrevueltas o pequeñas alianzas regionales.
Pese a ser el causante de muchos de los problemas que ahora se dice dispuesto a resolver, el PRI se moviliza en un escenario que nunca imaginó tan favorable tras su expulsión del poder.
Inesperadamente fortalecido por los errores de los gobiernos del PAN y el PRD y el interesado apoyo de muchos grupos de poder afectos a que unos cuantos decidan los asuntos de todos, la “voz de la experiencia política” parece que ya tiene un alto mando indiscutible y dispuesto a reclamar sumisión y cheques en blanco.
A esa cúpula, que varios insisten en identificar como salinista pese a los pataleos que podrían organizar algunos, le conviene sobremanera tener gobernadores o gerentes estatales como Ivonne Ortega. Figura nueva, aún en etapa de aprendizaje en varios campos y en deuda con los que la llevaron al gobierno del Estado, la política yucateca reúne casi todas las características para ser un buen correo de órdenes y planes.
Con mucho camino federal aún por recorrer, hoy el objetivo de Ivonne Ortega es tener todo bajo control en Yucatán. De ahí que en puestos clave y hasta secundarios, la nómina priista este plagada de incondicionales de la gobernadora. Comentan que sus adversarios no tienen motivos para quejarse, pues a fin de cuentas resultó generosa a la hora de asignar sueldos a representantes de todas las tribus.
La fotografía oficial publicada en la página tres de la sección Local del Diario del domingo 24 de agosto es un manantial de señales: tiernitos, acicaladitos, muy bien portaditos Alaine López Briceño y Mauricio Sahuí Rivero parecen los alumnos más obedientes de un salón de clases. Los rodean rostros y cuerpos que forman un alto contraste... Es una imagen del PRI yucateco presente en la reciente asamblea en Aguascalientes.
Al control partidista que ya ejerce a plenitud Ivonne Ortega —y que estará a prueba en unos meses a la hora de repartir candidaturas—, hay que abonarle el horizonte más o menos en calma que dibujan el cansancio cívico de la sociedad, la debacle del PAN, la debilidad crónica del PRD y la rápida atención mediática a los sobresaltos por los decapitados.
Además, junto con Félix González, la gobernadora ofrece a la cúpula priista una atractiva mancuerna para hacer lo que le ordenen en Campeche, donde en los próximos comicios estatales estará en juego la menguada influencia de Juan Carlos Mouriño en el campo político.
Entre lo poco que falta por definir en la carrera política de Ivonne Ortega está el papel que jugó en mayo de 2007 Elba Esther Gordillo. Aunque el Panal se alió al PAN, pocos creen que el papel de “Doña Perpetua” se limitó a esa formalidad. De pasada, ese capítulo también ayudará a aclarar el grado de cercanía que tienen Salinas de Gortari y la lideresa del magisterio sindicalizado. El fantasma de Marcelo Ebrard también hace sombra.
Así las cosas, hoy la principal fuerza política de Yucatán se ve como simple observadora de un parto priista que tiene muy poco de democrático y que pone en juego grandes decisiones para el país. Tras el cónclave de Aguascalientes, cada miembro de la cúpula irá apretando las tuercas de su jurisdicción e iremos apreciando cuál es la jugada maestra que nos tienen reservada.
El destino de Ivonne Ortega y del PRI yucateco está en dos pistas: la de continuar gobernando para el aplausómetro y, otra, la de que sólo le queda obedecer... por muy fuerte que parezca en su comarca.
Los críticos apostillaríamos: triste historia de una nueva generación que disfrutó de tantas ventajas políticas y que pudiendo ser locomotora prefirió ser cabús.
Cascabel
Distraerse en el asunto de los polarizados es el camino más fácil para seguir engañados, mientras el crimen pone en jaque a gobierno y sociedad.— Mérida, Yucatán. Publicado por Diario de Yucatán 08/09/2008

Chicles, ductos, máscaras

Un tema explosivo, otro adictivo y el último preocupante forman la oferta de este viernes:.
Bomba de tiempoHace unos días, el 27 de agosto, Pemex informó que invierte varios millones en varios trabajos para contar con mejores instalaciones en Yucatán.
Nos dijo que son parte de una serie de “iniciativas estratégicas”, habla de sellos perimetrales, mantenimiento preventivo y correctivo...Va más allá al precisar: Para Pemex es prioritario fomentar una cultura de seguridad y protección al ambiente, con la finalidad de que sus actividades de suministro de productos petrolíferos satisfagan...
Hasta aquí lo que bien podría ser un ejemplo del rollo oficialista que nos tiene hasta el copete. En el mejor de los casos, esa paraestatal está cumpliendo su trabajo y, en el peor, exhibiendo una grave omisión pues entre esos planes no encontramos una letra sobre cuántos metros de ductos ya se repararon o cambiaron para evitar una tragedia como la que estuvo a punto de ocurrir en Progreso el 13 de mayo de 2006.
En un principio pocos se percataron de la gravedad de lo ocurrido, pero días después quedó de manifiesto que la falta de previsión y cuidado de Pemex colocó a miles de yucatecos y a nuestro principal puerto al borde del colapso.
Exhibida, la paraestatal prometió la luna y las estrellas, pero salvo una que otra revisión, un rápido informe al Cabildo y los trámites de costumbre poco o nada se sabe de tareas radicales para evitar seguir usando equipos y ductos deteriorados.
Chicle-adictos Nunca hemos sido afectos al chicle. Es más, nos parecen de mal gusto las exhibiciones de movimientos y ruidos que acercan a numerosas personas al bando de los rumiantes.
Sin duda el problema son los excesos y no darle a cada cosa su espacio y tiempo. Lo comentamos al enterarnos que cada mexicano consume 1.2 kilos de chicle al año (un Bubbaloo pesa 5.3 gramos) y que las ventas de Trident, Clorets, Chiclets, Bubbaloo, Max Air, Motitas, Canels, Wrigley, Orbit, Winterfresh, Spearmint, Juici Fruit y Doblemint suman 7,704 millones de pesos.
Lo que para muchos llega incluso a ser una falta de urbanidad y un magnífico aliado de los dentistas coloca a la firma Cadbury en el liderazgo, en buena medida gracias al crecimiento anual del mer- cado del diez por ciento.
La mayor parte de la goma de mascar que muchas veces termina afeando bancas, paredes, aceras, libros y superficie cualquiera que se atraviese en el camino de un aficionado al chicle se produce en Puebla, a un ritmo de 60,000 toneladas anuales. Ahí la empresa británica emplea a 1,100 personas. Sus competidores operan: Wrigley en Silao, Guanajuato; Canles, en San Luis Potosí, y Bimbo, en Toluca, Estado de México.
Y si les interesa saber qué marca es la de mayor consumo, les podemos decir que es Trident, que acapara el 41% de la demanda.
No podemos cerrar este asunto sin antes decir que conocemos a varias personas que ya parecen chicle-adictas, pues proyectan su ansiedad o alguna otra patología mascando casi sin parar cualquier cantidad de goma durante las horas que permanecen despiertas.
Otras desechan al ritmo que compran paquetes y paquetes de chicle, pues se dicen afectas sólo al sabor que despiden las pastillas. Tras unas cincuenta masticadas, lo que queda de la menta o el tuti fruti pasa a fomar parte de la basura urbana que luego tenemos que pagar por que alguien la recolecte.
¿Quién eres? Para terminar una duda: Con qué derecho las autoridades encapuchadas que ahora montan retenes por todos lados nos exigen identificarnos y dar detalles sobre origen y destino si ellos mismos se niegan a revelar rostro, nombre, cargo y en algunas ocasiones incluso la organización a que pertenecen.
Todos estamos obligados a colaborar para frenar a la delincuencia, pero no a costa de garantías ni de normas elementales de convivencia. En situaciones extremas se entiende que lo aconsejable es ocultar la identificación de los policías, para impedir venganzas o tentativas de corrupción, pero de ninguna manera esa debe ser la práctica común.— Mérida, Yucatán. Publicado por Diario de Yucatán 05/09/2008 .

El llanto de Chichí Suárez

¿O tendrá que ser necesario que algún fenómeno natural, social o económico se presente para desnudar la necesidad que tenemos de educar a nuestros gobernantes? Así concluimos el Breviario del lunes pasado.
Tres días después la tranquilidad y el control que algunos presumían se esfumó brutalmente. Yucatán, luego de las doce decapitaciones del jueves, ya no volverá a ser el mismo. Y lo decimos, aunque aclaren parcial o completamente este cruento episodio que a todas luces busca causar zozobra.
Todo el andamiaje que pretende colocar incluso los sueños al alcance de la mano se cimbró de un plumazo.
Con rango de fenómeno social, la irrupción de Yucatán en las grandes ligas del crimen es un mensaje con varios destinatarios, en especial cinco: Primero. Ivonne Ortega Pacheco y su grupo, tan afectos a navegar en la espuma de los problemas y la realidad, reciben una advertencia de que la tarea de gobernar no es cosa de juego.
Junto con ellos, también navega el gobierno federal, que el mismo jueves había mandado a Mérida a uno de sus altos mandos a presidir una discreta reunión sobre seguridad... Qué coincidencia.
Esos 12 cuerpos sin cabeza los obligan a revisar su forma de abordar no sólo aspectos como la seguridad, sino su comportamiento general como gobernantes.
Templanza, visión, apertura y auténtico compromiso de servicio se reevalúan en momentos como este. En cambio, pierden los partidarios del superficialismo, la complicidad y la dependencia casi absoluta de fortalezas externas.
Tienen que entender el mensaje del crimen, terminar con las luchas de fuerzas, dejar de hablar de hechos aislados cuando hay eslabones sueltos de la cadena por todos lados, optar por sumarse a los planes serios vengan de donde vengan, revisar fortalezas y debilidades, y reconocer lo endeble que resulta una policía sobreestimulada pero muy mal pagada y, por tanto, vulnerable.
¿Acaso existirá alguien que considere que el gobierno y su policía pueden, así como son, poner las cosas en su lugar? ¿No hay suficientes indicios para gritar que si no sumamos fuerzas nadie podrá detener al monstruo? Desde su fragilidad sociopolítica también tendrán que aceptar que la lucha por recuperar la tranquilidad parte fundamentalmente de programas de empleo bien remunerados, de planes educativos con futuro y de alentar una auténtica participación ciudadana.
El otro camino que les queda es plegarse a los caprichos del crimen, ceder la plaza y seguir tratando de aparentar lo que el jueves, en Chichí Suárez, quedó de manifiesto que no existe.
Segundo. La sociedad yucateca. Las instituciones y grupos sociales reciben una advertencia clara con ese acto de barbarie: ¡Despierten, no existe el paraíso terrenal, tampoco la “temporada” perpetua ni el estado que no se parece a ningún otro! Y también el estruendo de un “¡Podemos hacer lo que queremos!”.
Ese desafío lleno de tatuajes nos debe recordar que si queremos algo hay que luchar por conseguirlo y defenderlo. Y no como parte de una guerra sino de una estrategia socio-económica.
El dinero fácil es el mejor aliado de sociedades entregadas a los antivalores. Creer que nunca nos quemaremos pese a que todos los días encendemos fogatas. Considerar que la ostentación y el desenfreno lo pagarán otros y nunca nosotros. Pensar que siempre seremos lo suficientemente astutos para transar en vez de responder por lo que hacemos y dejamos de hacer. Soñar que podremos vivir en el día a día desafiando al mundo entero con alardes y componendas. Creer todo eso es el mejor escenario para los que apuestan a la incertidumbre que Yucatán entero vivió el jueves y viernes pasados al enterarse de lo ocurrido aquí en Mérida.
La sociedad y sus instituciones, con escuelas e iglesias por delante, tienen que bajar de su nube, armarse de valor y ponerse a armar los diques y caminos que conducen a un desarrollo sustentable. Si apostamos a formar y tener dirigentes de cuarta, irremediablemente terminaremos en un Yucatán de quinta.
Y para evitarlo no basta con organizar marchas y uno que otro pataleo. La fórmula es más sencilla de lo que parece: apostarle a la justicia y la verdad todos los días y en todos los escenarios.
Tercero. El aparato oficial de justicia. Aunque en otro momento lo vincularíamos a lo que se considera el equipo de seguridad, hoy damos al Poder Judicial una importancia singular. Hay que ser honestos y aceptar que los yucatecos no tenemos la policía investigadora, los tribunales ni los reclusorios que necesitamos. La impunidad y la corrupción lastiman.
No nos inspiran confianza para recurrir a ellos en momentos que resultan vitales para nuestras familias.
Ojalá lo admitan desde su nueva autonomía los funcionarios perpetuos y los ministerios públicos ensoberbecidos en su cuota de poder.
Si no lo hacen, los decapitados de Chichí seguramente los exhibirán muy pronto en una inferioridad que involucra cuestiones personales, técnicas, económicas y profesionales.
Nadie quiere festinar la superioridad del crimen organizado. Sería suicida. Pero sí creemos que es hora de que en los escenarios que nos toca vivir todos los involucrados hagamos un examen de conciencia, y partiendo de la realidad emprendamos las correcciones y tareas necesarias para darle a la sociedad el futuro que se merece.
Solo, nadie saldrá de este atolladero. Ningún grupo o sector es capaz de enfrentar en solitario tamaño reto. Defender un rincón de un barco que se hunde es tan inútil como seguir cerrando los ojos ante una evidente descomposición social.
Judiciales, jueces, magistrados y demás elementos del sector justicia son también destinatarios de los mensajes de Chichí. ¿Los entenderán? Cuarto. Los medios de información también figuran en la lista de destinatarios de este mensaje que busca infundir miedo, temor en todos los sectores. Si se limitan a tratar de ser simples empresas, también tendrán su cuarto de hora para pagar el olvido que representa menospreciar el compromiso social que tienen.
No son simples espejos ni retransmisores. Sin atribuirse el papel de Quijotes, los buenos medios de comunicación deben seguir luchando por difundir información socialmente útil y herramientas de entretenimiento sano.
Ya no basta con pregonar valores. Urge estimular la práctica de las virtudes. No es suficiente ofrecer espacios tanto a lo bueno como a lo malo. Hay que ayudar a diferenciarlos, aunque eso nos cueste y coloque ante el riesgo de revivir paternalismos.
Estamos seguros de que en los buenos medios de información hay inteligencia y recursos para hacer frente a ese reto. Constituir empresas rentables y con futuro no está reñido con el compromiso social de participar en la formación de mejores sociedades.La exhibición de las bajezas humanas, el festín de imágenes y letras que hacen algunos por el revés de la ética y la anarquía que se propicia al colocar en la misma pecera a pirañas y truchas tienen que recibir cumplida respuesta de una sociedad que le debe apostar al futuro y no sólo al escándalo mercantilista.Sin olvidar que los medios son simples medios y que en nosotros ciudadanos-consumidores radica el principal compromiso de hacer o dejar de hacer, los profesionales de la comunicación también tienen una responsabilidad muy importante en la construcción o destrucción de nuestro mundo.
Quinto. Los partidos políticos no son víctimas sino destinatarios de estos gritos del bajo mundo.La casta que forman tiene que entender que si no hace pronto lo que debe hacer surgirá una ola tan grande que acabará arrollándola.
Beneficiados en la crisis que padece la mayoría y para muchos simples operadores de intereses inconfensables, los partidos tienen que abrir los ojos y asumir el papel que les corresponde.
Urge sentar las bases para que las instituciones funcionen con autonomía y oportunidad. Llegó el momento de que piensen en la sociedad y no sólo en su conveniencia. Se impone que actúen como representantes y no como protectores de situaciones tan irregulares como las que ahora desnuda el poderío del crimen organizado.
Ya en otras latitudes los partidos se han convertido en simples agencias del bajo mundo. Ojalá en México los montones de cuerpos ensangrentados hagan despertar las conciencias de los políticos que hoy tanto nos deben. Ojalá que no sea tarde.
Chichí Suárez era un sitio perdido y condenado al olvido en el oriente de Mérida. Hoy puede pasar a ser el punto de partida de un an- siado amanecer.
Cascabel Con los cumpleaños cayeron los interrogatorios: ¿Cómo nos ven, viejos o jóvenes? La respuesta es una auténtica prueba de amor: “No entiendo la pregunta”.— Publicado 01/09/2008 en Diario de Yucatán. Mérida.