Uno de los grandes riesgos de fenómenos sociales como el que vivimos tras la aparición de los once decapitados en Chichí Suárez es que con tanto polvo perdamos de vista la carretera.
Y es que repuestos del susto y restablecidos los pactos secretos con concesiones y límites, los protagonistas tratan de sacar partido de la zozobra que rodea este ajuste de fuerzas envuelto en una batalla de imágenes.
Así, los autores de la matanza intentan dejar claro el mensaje y armar el escenario más propicio para fortalecer su influencia.
El gobierno, por su parte, trata de asimilar e identificar el golpe, y vendernos la idea de que pese a todo sigue manteniendo el control.
Los factores de poder en la sociedad buscan protegerse y exigir lo exigible, pero sin arriesgarse.
Unos y otros apuestan a que con el paso del tiempo las cosas vuelvan a su lugar, gracias a una serie de ajustes y arreglos pactados casi siempre bajo la mesa.
La consigna entre los que quieren que todo o casi todo siga igual es “mantenernos como estábamos”, haciéndonos creer que vivíamos en el mejor de los yucatanes posibles, lo cual evidentemente es falso.
A ellos la misma atonía o de plano la crisis no les perjudica. En muchos casos los beneficia. Veamos por qué: Los autores de la matanza lograron captar la atención del gobierno y la sociedad. Además de los cadáveres, sembraron el temor y crearon un estado general de desconcierto, seguros de que les redituará grandes beneficios.
La desconfianza no sólo se observa entre los yucatecos comunes y corrientes, sino también entre funcionarios y policías. Por tanto, los mandamases del bajo mundo deben estar de fiesta. Impusieron su agenda u orden del día, lanzaron advertencias y están listos para cosechar.
El gobierno también encuentra el camino de las ganancias en medio de esta tormenta social.
Tras las primeras horas de incertidumbre se presenta como la única opción para hacer frente a la crisis. Muchos proyectos políticos se han consolidado pese a sus debilidades gracias a situaciones como la que comenzó en Chichí Suárez.
Así, no sólo reciben más atención y recursos, sino también el apoyo de los que antes se lo dosificaban, condicionaban o de plano negaban.
Por eso los factores de poder que antes se mostraban cautelosos en su cercanía al sector oficial y preferían que sus voceros trataran de manejar su imagen hoy no dudan en mostrarse al lado de la autoridad, e incluso la elogian por su supuesto valor y compromiso.
Esta luna de miel generalizada es sólo eso: un remanso para cualquier gobierno, que a fin de cuentas tiene que dar resultados si quiere que esta ola de solidaridad se convierta en algo más allá que una palmadita en el hombro.
Hasta el sábado por la mañana, cuando terminamos este escrito, poco sabíamos los yucatecos de todo lo que rodea a los doce decapitados.
Nos presumen movilizaciones y cateos, pero respuestas contundentes sobre por qué, quiénes y desde y hasta cuándo seguimos esperándolas.
Nos hablan de cómplices, pero no especifican vínculos; se mencionan nombres y apellidos, pero las historias y nexos ahí terminan; insisten en que son hechos aislados, pero seguimos sin saber tantas cosas, como por ejemplo: por qué cayó en Yucatán un avión cargado con droga, qué querían los que llevaron incluso granadas a la Gran Plaza, por dónde entra y se vende tanta droga a domicilio y en calles, tiendas y antros de Mérida...
Consciente de su debilidad, pero aprovechando los efectos del fenómeno Chichí, el gobierno intenta reposicionarse y dar la imagen que hoy vemos y que logra cautivar a más de uno.
Le apuesta, como señalamos al principio, a que transcurridos algunos días, realizados los ajustes y pactos que se tengan que hacer, todo o casi todo volverá a ser como antes... Salvo los escalones que habrá subido en cuestión de imagen política. ¿Se saldrá con la suya? Ya lo veremos.
Nos falta escribir sobre los factores de poder, entendidos éstos como los grupos que por su actividad, representación o patrimonio influyen de manera importante en la sociedad.
Como parte de una colectividad, estos sectores tienen un compromiso social muy importante y una grave responsabilidad en lo que pasa o deja de pasar en el entorno. De ahí que en momentos como éstos resulte crucial su comportamiento.
Fundamentalmente su influencia es económica y social, pues hoy día han cedido la administración política a los que ofrecen mayores garantías a su modelo de desarrollo.
Pero como buena parte de la realidad yucateca tiene su origen en la pobreza y desigualdad de oportunidades, el papel de estos grupos económicos es importantísimo para hacerle frente a manifestaciones como la de Chichí Suárez.
Estamos convencidos de que las cosas mejorarán drásticamente cuando las empresas yucatecas creen más oportunidades de trabajo, premien con mejores salarios la eficiencia, la creatividad y la honradez, y participen en planes de largo alcance que busquen un auténtico desarrollo sustentable.
Eso es lo que les corresponde hacer en primer término a los emprendedores que hoy muchas veces se limitan a ver pasar los conflictos y reclamos sociales.
Además, deben hacer conciencia de que estamos cosechando la realidad que permitimos al tolerar el consumo y tráfico de enervantes en nuestros círculos sociales.
También urge que encabecen una campaña, sobre todo entre la juventud, que enfatice que el dinero fácil lleva a tragedias como las de Chichí Suárez y que en las empresas yucatecas se premia el esfuerzo y el deseo de superación como mejor y única receta para progresar. Utilizando la jerga empresarial, tienen que reposicionar la idea de que ser decente sí es negocio.
Ojalá que el polvo y los intereses ocultos no nos desvíen del camino. Con prudencia, inteligencia y valor hay que saber diferenciar la paja del trigo y demostrarles a todos que podemos estar aturdidos pero no ciegos ni mudos y muchos menos mancos.
Cascabel Para remachar este juego de imágenes, anuncian que El Recodo cerrará hoy con broche de oro los festejos patrios en la Plaza Grande. De esa banda sinaloense es la canción “Los Chismes”, que en uno de sus pasajes dice: ... Dicen que eres algo ciega pero no me importa tanto yo te quiero pa'' mi esposa no para tirar al blanco.
Cuando no me veas me tientas pa'' que sepas por dónde ando....Río revuelto, ganancia de... Uno de los grandes riesgos de fenómenos sociales como el que vivimos tras la aparición de los once decapitados en Chichí Suárez es que con tanto polvo perdamos de vista la carretera.
Y es que repuestos del susto y restablecidos los pactos secretos con concesiones y límites, los protagonistas tratan de sacar partido de la zozobra que rodea este ajuste de fuerzas envuelto en una batalla de imágenes.
Así, los autores de la matanza intentan dejar claro el mensaje y armar el escenario más propicio para fortalecer su influencia.
El gobierno, por su parte, trata de asimilar e identificar el golpe, y vendernos la idea de que pese a todo sigue manteniendo el control.
Los factores de poder en la sociedad buscan protegerse y exigir lo exigible, pero sin arriesgarse.
Unos y otros apuestan a que con el paso del tiempo las cosas vuelvan a su lugar, gracias a una serie de ajustes y arreglos pactados casi siempre bajo la mesa.
La consigna entre los que quieren que todo o casi todo siga igual es “mantenernos como estábamos”, haciéndonos creer que vivíamos en el mejor de los yucatanes posibles, lo cual evidentemente es falso.
A ellos la misma atonía o de plano la crisis no les perjudica. En muchos casos los beneficia. Veamos por qué: Los autores de la matanza lograron captar la atención del gobierno y la sociedad. Además de los cadáveres, sembraron el temor y crearon un estado general de desconcierto, seguros de que les redituará grandes beneficios.
La desconfianza no sólo se observa entre los yucatecos comunes y corrientes, sino también entre funcionarios y policías. Por tanto, los mandamases del bajo mundo deben estar de fiesta. Impusieron su agenda u orden del día, lanzaron advertencias y están listos para cosechar.
El gobierno también encuentra el camino de las ganancias en medio de esta tormenta social.
Tras las primeras horas de incertidumbre se presenta como la única opción para hacer frente a la crisis. Muchos proyectos políticos se han consolidado pese a sus debilidades gracias a situaciones como la que comenzó en Chichí Suárez.
Así, no sólo reciben más atención y recursos, sino también el apoyo de los que antes se lo dosificaban, condicionaban o de plano negaban.
Por eso los factores de poder que antes se mostraban cautelosos en su cercanía al sector oficial y preferían que sus voceros trataran de manejar su imagen hoy no dudan en mostrarse al lado de la autoridad, e incluso la elogian por su supuesto valor y compromiso.
Esta luna de miel generalizada es sólo eso: un remanso para cualquier gobierno, que a fin de cuentas tiene que dar resultados si quiere que esta ola de solidaridad se convierta en algo más allá que una palmadita en el hombro.
Hasta el sábado por la mañana, cuando terminamos este escrito, poco sabíamos los yucatecos de todo lo que rodea a los doce decapitados.
Nos presumen movilizaciones y cateos, pero respuestas contundentes sobre por qué, quiénes y desde y hasta cuándo seguimos esperándolas.
Nos hablan de cómplices, pero no especifican vínculos; se mencionan nombres y apellidos, pero las historias y nexos ahí terminan; insisten en que son hechos aislados, pero seguimos sin saber tantas cosas, como por ejemplo: por qué cayó en Yucatán un avión cargado con droga, qué querían los que llevaron incluso granadas a la Gran Plaza, por dónde entra y se vende tanta droga a domicilio y en calles, tiendas y antros de Mérida...
Consciente de su debilidad, pero aprovechando los efectos del fenómeno Chichí, el gobierno intenta reposicionarse y dar la imagen que hoy vemos y que logra cautivar a más de uno.
Le apuesta, como señalamos al principio, a que transcurridos algunos días, realizados los ajustes y pactos que se tengan que hacer, todo o casi todo volverá a ser como antes... Salvo los escalones que habrá subido en cuestión de imagen política. ¿Se saldrá con la suya? Ya lo veremos.
Nos falta escribir sobre los factores de poder, entendidos éstos como los grupos que por su actividad, representación o patrimonio influyen de manera importante en la sociedad.
Como parte de una colectividad, estos sectores tienen un compromiso social muy importante y una grave responsabilidad en lo que pasa o deja de pasar en el entorno. De ahí que en momentos como éstos resulte crucial su comportamiento.
Fundamentalmente su influencia es económica y social, pues hoy día han cedido la administración política a los que ofrecen mayores garantías a su modelo de desarrollo.
Pero como buena parte de la realidad yucateca tiene su origen en la pobreza y desigualdad de oportunidades, el papel de estos grupos económicos es importantísimo para hacerle frente a manifestaciones como la de Chichí Suárez.
Estamos convencidos de que las cosas mejorarán drásticamente cuando las empresas yucatecas creen más oportunidades de trabajo, premien con mejores salarios la eficiencia, la creatividad y la honradez, y participen en planes de largo alcance que busquen un auténtico desarrollo sustentable.
Eso es lo que les corresponde hacer en primer término a los emprendedores que hoy muchas veces se limitan a ver pasar los conflictos y reclamos sociales.
Además, deben hacer conciencia de que estamos cosechando la realidad que permitimos al tolerar el consumo y tráfico de enervantes en nuestros círculos sociales.
También urge que encabecen una campaña, sobre todo entre la juventud, que enfatice que el dinero fácil lleva a tragedias como las de Chichí Suárez y que en las empresas yucatecas se premia el esfuerzo y el deseo de superación como mejor y única receta para progresar. Utilizando la jerga empresarial, tienen que reposicionar la idea de que ser decente sí es negocio.
Ojalá que el polvo y los intereses ocultos no nos desvíen del camino. Con prudencia, inteligencia y valor hay que saber diferenciar la paja del trigo y demostrarles a todos que podemos estar aturdidos pero no ciegos ni mudos y muchos menos mancos.
Cascabel Para remachar este juego de imágenes, anuncian que El Recodo cerrará hoy con broche de oro los festejos patrios en la Plaza Grande. De esa banda sinaloense es la canción “Los Chismes”, que en uno de sus pasajes dice: ... Dicen que eres algo ciega pero no me importa tanto yo te quiero pa'' mi esposa no para tirar al blanco.
Cuando no me veas me tientas pa'' que sepas por dónde ando....
Mérida, Yucatán. Diario de Yucatán. 15/09/2008
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