octubre 07, 2008

Obediente y calladita

Tres son los políticos que marcan el rumbo de Ivonne Ortega Pacheco: Carlos Salinas de Gortari, Manlio Fabio Beltrones y Emilio Gamboa Patrón.
De lo que planeen y decidan estos tres priistas dependerá lo que haga o deje de hacer la gobernadora.
En menor medida, y como protagonistas secundarios de ese escenario, podríamos mencionar a Enrique Peña Nieto, Félix González Canto, Beatriz Paredes Rangel, Elba Esther Gordillo y al disminuido Natividad González Parás.
Guardadas las proporciones, la gobernadora se ve tan obediente en cuestiones partidistas como ahora la vemos ante los dictados federales y militares en cuestiones de seguridad. Entusiasmados con el cambio, algunos se aventuran a decir: “Calladita y obediente se ve más bonita”.
Resulta interesante señalarlo, ya que en estas fechas comenzaron a tomarse decisiones claves para el futuro del PRI. Muchos amarres y desplazamientos siguen ocultos, pero es indudable que ese partido transita por el último tercio de los preparativos rumbo a los próximos comicios.
La reciente asamblea en Aguascalientes, los ajustes a los estatutos y los encuentros y desencuentros en el Congreso de la Unión son episodios de un parto en curso.
Muchas voces hablan del retorno de Carlos Salinas, presentándose como el único que puede reagrupar fuerzas y cumplir promesas en un nocivo intercambio de espacios que, en el mejor de los casos, nos coloca como simples observadores.
El ex presidente sigue como pieza clave en el ajedrez priista y su enfrentamiento con Ernesto Zedillo y los coqueteos con los panistas hechos gobierno parecen insuficientes para frenar su reaparición directa o a través de alguno de sus peones.
Hoy pocos ya dudan del papel de fichas salinistas que juegan algunos priistas más favorecidos por el aplausómetro que alientan las encuestas y los anuncios maquillados.
Tras comprometer quién sabe qué, el proyecto de Salinas parece disfrutar del apoyo de varios medios nacionales que, con tal de evitar “males mayores”, apuestan o cuando menos coquetean con la posibilidad de armar un nuevo Frankenstein priista.
Víctimas del secretismo y la marginación, relegados por muchos motivos de la toma de decisiones, varios gobernadores del PRI sólo esperan órdenes para saber por dónde alinearse. Aunque la mayoría se muestra inofensiva y dócil, gracias a la federalización —sobre todo fiscal— y a la falta de un mando fuerte en su partido, los caciques o gerentes estatales únicamente tratan de vender cara la remota posibilidad de armar minirrevueltas o pequeñas alianzas regionales.
Pese a ser el causante de muchos de los problemas que ahora se dice dispuesto a resolver, el PRI se moviliza en un escenario que nunca imaginó tan favorable tras su expulsión del poder.
Inesperadamente fortalecido por los errores de los gobiernos del PAN y el PRD y el interesado apoyo de muchos grupos de poder afectos a que unos cuantos decidan los asuntos de todos, la “voz de la experiencia política” parece que ya tiene un alto mando indiscutible y dispuesto a reclamar sumisión y cheques en blanco.
A esa cúpula, que varios insisten en identificar como salinista pese a los pataleos que podrían organizar algunos, le conviene sobremanera tener gobernadores o gerentes estatales como Ivonne Ortega. Figura nueva, aún en etapa de aprendizaje en varios campos y en deuda con los que la llevaron al gobierno del Estado, la política yucateca reúne casi todas las características para ser un buen correo de órdenes y planes.
Con mucho camino federal aún por recorrer, hoy el objetivo de Ivonne Ortega es tener todo bajo control en Yucatán. De ahí que en puestos clave y hasta secundarios, la nómina priista este plagada de incondicionales de la gobernadora. Comentan que sus adversarios no tienen motivos para quejarse, pues a fin de cuentas resultó generosa a la hora de asignar sueldos a representantes de todas las tribus.
La fotografía oficial publicada en la página tres de la sección Local del Diario del domingo 24 de agosto es un manantial de señales: tiernitos, acicaladitos, muy bien portaditos Alaine López Briceño y Mauricio Sahuí Rivero parecen los alumnos más obedientes de un salón de clases. Los rodean rostros y cuerpos que forman un alto contraste... Es una imagen del PRI yucateco presente en la reciente asamblea en Aguascalientes.
Al control partidista que ya ejerce a plenitud Ivonne Ortega —y que estará a prueba en unos meses a la hora de repartir candidaturas—, hay que abonarle el horizonte más o menos en calma que dibujan el cansancio cívico de la sociedad, la debacle del PAN, la debilidad crónica del PRD y la rápida atención mediática a los sobresaltos por los decapitados.
Además, junto con Félix González, la gobernadora ofrece a la cúpula priista una atractiva mancuerna para hacer lo que le ordenen en Campeche, donde en los próximos comicios estatales estará en juego la menguada influencia de Juan Carlos Mouriño en el campo político.
Entre lo poco que falta por definir en la carrera política de Ivonne Ortega está el papel que jugó en mayo de 2007 Elba Esther Gordillo. Aunque el Panal se alió al PAN, pocos creen que el papel de “Doña Perpetua” se limitó a esa formalidad. De pasada, ese capítulo también ayudará a aclarar el grado de cercanía que tienen Salinas de Gortari y la lideresa del magisterio sindicalizado. El fantasma de Marcelo Ebrard también hace sombra.
Así las cosas, hoy la principal fuerza política de Yucatán se ve como simple observadora de un parto priista que tiene muy poco de democrático y que pone en juego grandes decisiones para el país. Tras el cónclave de Aguascalientes, cada miembro de la cúpula irá apretando las tuercas de su jurisdicción e iremos apreciando cuál es la jugada maestra que nos tienen reservada.
El destino de Ivonne Ortega y del PRI yucateco está en dos pistas: la de continuar gobernando para el aplausómetro y, otra, la de que sólo le queda obedecer... por muy fuerte que parezca en su comarca.
Los críticos apostillaríamos: triste historia de una nueva generación que disfrutó de tantas ventajas políticas y que pudiendo ser locomotora prefirió ser cabús.
Cascabel
Distraerse en el asunto de los polarizados es el camino más fácil para seguir engañados, mientras el crimen pone en jaque a gobierno y sociedad.— Mérida, Yucatán. Publicado por Diario de Yucatán 08/09/2008

No hay comentarios: