octubre 07, 2008

Chicles, ductos, máscaras

Un tema explosivo, otro adictivo y el último preocupante forman la oferta de este viernes:.
Bomba de tiempoHace unos días, el 27 de agosto, Pemex informó que invierte varios millones en varios trabajos para contar con mejores instalaciones en Yucatán.
Nos dijo que son parte de una serie de “iniciativas estratégicas”, habla de sellos perimetrales, mantenimiento preventivo y correctivo...Va más allá al precisar: Para Pemex es prioritario fomentar una cultura de seguridad y protección al ambiente, con la finalidad de que sus actividades de suministro de productos petrolíferos satisfagan...
Hasta aquí lo que bien podría ser un ejemplo del rollo oficialista que nos tiene hasta el copete. En el mejor de los casos, esa paraestatal está cumpliendo su trabajo y, en el peor, exhibiendo una grave omisión pues entre esos planes no encontramos una letra sobre cuántos metros de ductos ya se repararon o cambiaron para evitar una tragedia como la que estuvo a punto de ocurrir en Progreso el 13 de mayo de 2006.
En un principio pocos se percataron de la gravedad de lo ocurrido, pero días después quedó de manifiesto que la falta de previsión y cuidado de Pemex colocó a miles de yucatecos y a nuestro principal puerto al borde del colapso.
Exhibida, la paraestatal prometió la luna y las estrellas, pero salvo una que otra revisión, un rápido informe al Cabildo y los trámites de costumbre poco o nada se sabe de tareas radicales para evitar seguir usando equipos y ductos deteriorados.
Chicle-adictos Nunca hemos sido afectos al chicle. Es más, nos parecen de mal gusto las exhibiciones de movimientos y ruidos que acercan a numerosas personas al bando de los rumiantes.
Sin duda el problema son los excesos y no darle a cada cosa su espacio y tiempo. Lo comentamos al enterarnos que cada mexicano consume 1.2 kilos de chicle al año (un Bubbaloo pesa 5.3 gramos) y que las ventas de Trident, Clorets, Chiclets, Bubbaloo, Max Air, Motitas, Canels, Wrigley, Orbit, Winterfresh, Spearmint, Juici Fruit y Doblemint suman 7,704 millones de pesos.
Lo que para muchos llega incluso a ser una falta de urbanidad y un magnífico aliado de los dentistas coloca a la firma Cadbury en el liderazgo, en buena medida gracias al crecimiento anual del mer- cado del diez por ciento.
La mayor parte de la goma de mascar que muchas veces termina afeando bancas, paredes, aceras, libros y superficie cualquiera que se atraviese en el camino de un aficionado al chicle se produce en Puebla, a un ritmo de 60,000 toneladas anuales. Ahí la empresa británica emplea a 1,100 personas. Sus competidores operan: Wrigley en Silao, Guanajuato; Canles, en San Luis Potosí, y Bimbo, en Toluca, Estado de México.
Y si les interesa saber qué marca es la de mayor consumo, les podemos decir que es Trident, que acapara el 41% de la demanda.
No podemos cerrar este asunto sin antes decir que conocemos a varias personas que ya parecen chicle-adictas, pues proyectan su ansiedad o alguna otra patología mascando casi sin parar cualquier cantidad de goma durante las horas que permanecen despiertas.
Otras desechan al ritmo que compran paquetes y paquetes de chicle, pues se dicen afectas sólo al sabor que despiden las pastillas. Tras unas cincuenta masticadas, lo que queda de la menta o el tuti fruti pasa a fomar parte de la basura urbana que luego tenemos que pagar por que alguien la recolecte.
¿Quién eres? Para terminar una duda: Con qué derecho las autoridades encapuchadas que ahora montan retenes por todos lados nos exigen identificarnos y dar detalles sobre origen y destino si ellos mismos se niegan a revelar rostro, nombre, cargo y en algunas ocasiones incluso la organización a que pertenecen.
Todos estamos obligados a colaborar para frenar a la delincuencia, pero no a costa de garantías ni de normas elementales de convivencia. En situaciones extremas se entiende que lo aconsejable es ocultar la identificación de los policías, para impedir venganzas o tentativas de corrupción, pero de ninguna manera esa debe ser la práctica común.— Mérida, Yucatán. Publicado por Diario de Yucatán 05/09/2008 .

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