octubre 07, 2008

Personajes y “patriotas”

Hoy estrenamos una minisección, y hablamos de las fiestas patrias y el abandonado aeropuerto de Kaua.
Figuras Al proponernos seleccionar a los hombres noticias de cada semana, creemos que los primeros pueden ser: Luis Felipe Saidén Ojeda, secretario de Seguridad Pública y quien pese a no aparecer mucho en público esta semana es el eje de nombramientos, rumores y conjeturas. En el terreno de los hechos, su influencia se consolidó el domingo con la designación de uno de sus incondicionales, Carlos Cantón Magaña, como nuevo jefe de la Policía Judicial.
Celia Rodríguez Ceballos, enfermera de la Jurisdicción Sanitaria 2, quien encabezó una brigada de Salud Mental y logró importantes progresos para evitar que una ola de suicidios continuara en el rancho Xkalax de Tizimín. Acciones como esta, que conocimos el jueves y muchas veces pasan inadvertidas, reconfortan y avalan los esfuerzos por la reintegración social.
Raúl Godoy Montañez, secretario de Educación, quien anunció el martes que Yucatán tendrá un Parque Científico que, de hacerse, será la envidia de muchas entidades. Aunque del dicho al hecho hay un buen trecho, esta apuesta por la formación de mejores yucatecos nos hace abrigar esperanzas.
Minicharros Los festejos por las fiestas patrias siempre nos han parecido un poco forzados aquí en Yucatán.
Y no lo decimos por aquello del separatismo ni por ser regionalistas a ultranza, pero la verdad es que el limitado arraigo que hoy muestra la neocostumbre de celebrar el “Grito” está más relacionada con la ola comercial que con una tradición.
Hasta mediados de los 70 acudir a la Plaza Grande de Mérida la noche del 15 de septiembre era costumbre de unos cuantos, que incluso tenían que desafiar a vándalos y pelafustanes que hacían de las suyas al amparo de la oscuridad y el humo.
Eran contadas las reuniones con mariachis, pozole, carnitas y rebozos de china poblana. Esos convivios no duraban mucho, pues el plato fuerte de los festejos patrios en Mérida y principales poblaciones del Estado era el desfile mañanero del día siguiente.
Hoy las cosas son diferentes, pero no creemos que obedezcan a un masivo despertar cívico, una creciente conciencia histórica o una ingente necesidad de elogiar gestas y ejemplos patrios.
Si el lunes próximo, gracias a la banda El Recodo, la Plaza se vuelve a llenar de gente y a ofrecer un ambiente festivo, si hasta la más pequeña fonda ofrece en su menú semanal platillos del centro de la República y los supers, colegios, restaurantes y parques se decoran con papeles tricolores, es fruto de que la mercadotecnia reina ya en comarcas antes reservadas a otro tipo de actividades.
Ojalá que todo ese nuevo gasto familiar que representan los festejos patrios sea compañero de algún tipo de ejercicio para encontrar qué debemos hacer hoy para tener una mejor patria.
Sombras en Kaua Bien haría el gobierno del Estado en informar las condiciones en que cedió el aeropuerto de Kaua al grupo Asur.
Ese ejercicio de transparencia no sólo nos permitiría saber qué dimos y qué debemos recibir a cambio, y cuándo y por cuánto tiempo, sino quizás elogiar en su justa dimensión lo que podría ser el primer paso para demoler uno de los grandes monumentos a la ineficiencia oficial que hay en Yucatán.
Costó tanto ese aeródromo (135 millones en 2000, más lo acumulado a lo largo de 3,000 días), que su soledad y abandono lastiman a una sociedad que requiere proyectos bien planeados y exitosos.
Lo que parecía un capricho, luego un turbio negocio y después víctima del fuego cruzado entre intereses ocultos, hoy cambia de manos bajo la tutela del nuevo gobierno estatal. Ya escuchamos nuevas promesas, pero desconfiados por los golpes recibidos nos parece urgente que se conozcan los detalles de ese traspaso.— Mérida, Yucatán. Publicado por Diario de Yucatán 12/09/2008 .

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