octubre 07, 2008

Sombra cubana en Yucatán

Por la puerta trasera Yucatán podría ingresar a las filas de los damnificados por los ciclones “Ike” y “Gustavo”.
Cuando los gobiernos de México y Cuba estaban a punto de comenzar a reordenar su flujo migratorio, los huracanes de septiembre atrasaron la visita del canciller Felipe Ramón Pérez Roque a nuestro país y revelaron que el acuerdo formal que se requiere se limitará a un simple memorándum con efectos muy limitados.
Sí, cuando el próximo lunes 20 se intente crear una nueva imagen de las relaciones México-Cuba en el marco de la visita del canciller cubano, seguirá flotando en el ambiente un asunto pendiente que nos trae casi de cabeza aquí en la Península.
Lo ocurrido en playas de Chabihau hace apenas unos días nos debe servir de advertencia. Así, ante un nuevo escenario en la isla, que con tintes de catástrofe golpea la economía y los planes políticos que apuntaban a una tibia apertura, el tema migratorio parece ya no tener la relevancia que quería imprimirle el gobierno mexicano.
En Cuba muchos proyectos se esfumaron junto con las miles de casas, cosechas y servicios públicos que desaparecieron con los vientos y mareas ciclónicas.
Pero ¿qué tiene que ver Yucatán con todo esto, además de la obligada solidaridad con nuestros vecinos? Cada vez es más evidente que la Península es una zona clave en el tránsito ilegal de todo lo que sale y entra a Cuba, y para administrar ese apetitoso negocio hay varios grupos muy poderosos que trastornan las estructuras oficiales, económicas y sociales de nuestra región.
Aprovechando que no hay un acuerdo migratorio formal entre ambos países y que en la práctica aquí rige la misma regla que en los Estados Unidos de otorgar facilidades a los cubanos que ya tienen los pies en territorio nacional, los capos del bajo mundo ofrecen hacer la travesía entre la isla y la Península, como si fuera una ruta turística más.
Ya en suelo yucateco o quintanarroense, los cubanos reciben sin mayor problema un oficio de salida con vigencia de un mes que los obliga a abandonar la República. En libertad, sin que nadie supervise el cumplimiento de ese plazo, los isleños tienen fácil tránsito por el país y la mayoría no tarda mucho en cruzar la frontera e internarse en los Estados Unidos.
¿Para qué arriesgarse a surcar la parte más brava y vigilada del Golfo de México rumbo a Florida si con sólo llegar a la Península yucateca se obtienen muchas facilidades para alcanzar el “sueño (norte)americano”? Esa política de “pies secos” y oficios oficiales de salida que permiten recuperar la libertad durante un mes a los mal llamados “balseros” —ahora viajan en lanchas rápidas y con todas las comodidades— ya permitió que de los 8,039 cubanos indocumentados que llegaron a México entre enero de 2005 y julio de 2008 sólo 2,523 fueran deportados.
Y esas cifras sólo incluyen a los que pasaron por algún registro oficial. Miles y miles más entran, deambulan y salen de México sin que las autoridades sepan de ellos, al menos formalmente.
En todo ese manejo de personas, dinero, corrupción e impunidad los puertos de la Península son puntos clave. Y lo que es peor, involucrando a cientos de paisanos pescadores, autoridades y similares y conexos que hoy trabajan para el bajo mundo contrabandeando cubanos y quién sabe cuántas cosas más.
Aquí va otro dato oficial: el año pasado 41.5% de los cubanos que entraron a México lo hicieron por mar y pese a que no existe comunicación marítima de pasajeros. Además, los analistas consideran que por cada legal entran por lo menos siete u ocho de manera clandestina.
En ese ir y venir se manejan millones de dólares y si bien todo comenzó con el tráfico de personas, hoy especialistas en seguridad opinan que las bandas son multiusos, pues al obtener la tolerancia de las autoridades diversifican sus actividades e incluyen en su catálogo drogas, armas, metales preciosos, mercancía robada en cualquier parte del mundo, licores, menores de edad, cigarros, artículos pirata, prostitutas, equipos o refacciones de alta tecnología y ciudadanos de otras naciones que desean llegar a los Estados Unidos (chinos, serbios...) .
Buena parte de la inseguridad que se respira en Cancún y alrededores se debe al auge que tienen los traficantes que comenzaron trayendo cubanos y ahora aparecen involucrados en muchas operaciones ilícitas.
Para tratar de poner orden, el gobierno de Felipe Calderón se hizo al ciego y al sordo en varias cuestiones sociopolíticas y rompiendo el esquema foxista comenzó a coquetear con el régimen de Fidel y Raúl Castro. Cuando las negociaciones apuntaban a un acuerdo formal que cuando menos medio regulara el tráfico migratorio, “Ike” y “Gustavo” vinieron a complicar las cosas.
¿O a caso creen que ante la catástrofe económica y humana que se arrastra de decenios y ahora agravaron los huracanes el gobierno cubano está muy interesado en gastar recursos para impedir la salida de gente que se quiere y puede ir? Antes de cerrar ese caño que alivia tensiones y además permite al gobierno castrista mandar a quien quiera y lo que quiera a donde quiera sin dejar huella, en Cuba hay otras prioridades y nexos diplomáticos más productivos por estrechar para poder hacerle frente no sólo a la herencia de los ciclones sino también para fortalecer los planes que tiene el grupo que hoy busca mantenerse en el poder.
Así, para Yucatán y toda la Península se pierde o demora un paso clave para tratar de recuperar ciertos niveles de seguridad en la zona, que seguirá siendo territorio de grupos de poder que trabajan fuera de la ley, alteran la escala de valores sociales y familiares y trastornan la economía formal.
Este nuevo ingrediente en el coctel que nos mantiene en crisis tiene muchos indicios de que seguirá siendo un fuerte dolor de cabeza, sobre todo cuando además seguimos desaprovechando una vecindad geográfica y una apertura que envidiarían muchas de las potencias mundiales.
Hoy la cercanía y la simpatía histórica entre Yucatán y Cuba viven momentos oscuros.
Cascabel Todavía no se nos olvida. Tal vez porque nos lo dijeron dos veces en menos de 15 días... Dicen que en el último año en Yucatán se crearon 20,000 empleos. Sí, veinte mil leyó usted bien... ¿Dónde estarán esos afortunados?— Mérida, Yucatán. Diario de Yucatán. 06/10/2008

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